Semblanza histórica
4.- Prehistoria y épocas vaccea y romana de Cogeces del Monte
4.- Época visigótica y de dominio musulmán
4.- Reconquista y repoblación del valle medio del Duero
4.- La segunda repoblación de las tierras de Cuéllar
4.- La orden de San Jerónimo en la Armedilla
4.- Una joya documental sobre Cogeces del Monte
4.- Algunos Señores de Cogeces del Monte
4.- Cogeces del Monte y la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar. El Sexmo de Valcorva




PREHISTORIA Y ÉPOCAS VACCEA Y ROMANA DE COGECES DEL MONTE


A la luz de la Arqueología, el término de Cogeces del Monte es morada del hombre desde hace milenios, concretamente desde los tiempos del Paleolítico hasta nuestros días.

Estimamos que el lote de hachas de piedra tallada y de otros instrumentos líticos de trabajo -recuperados por el estudioso cogezano Julio Andrés Arranz en los predios del municipio- evidencian ese pasado remoto de época paleolítica. La obra arqueológica de Agapito y Revilla reseña la existencia de hachas neolí-ticas o de piedra pulimentada, como también cerámica incisa, y el murallón defensivo ubicado en el castro de La Plaza o Pico de la Frente, fechados en el Bronce Medio. Asimismo alude a fíbulas prerromanas.

Las informaciones de P. Churruca, registradas en la Carta Arqueológica cíe la provincia de Valladolid. citan la muralla aludida, hojas de sílex lechoso y cerámicas lisas e incisas del tipo Cogotas I, un gran túmulo rectangular y túmulos circulares del tipo Cogotas II.

F. wattenberg examinó varias hachas neolíticas que le mostraron vecinos de la villa, recuperó otras juntamente con cerámicas del tipo Cogotas I y II, reconoció las 17 hectáreas del Castro del Pico de la Frente, algunos túmulos empedrados y la muralla defensiva de 110 metros de longitud por varios de anchura.
La Carta Arqueológica de España, correspondiente a la provincia de Valladolid, reitera el enorme interés arqueológico de dicho castro y describe la repetida muralla a la vez que "una construcción rectangular de grandes piedras ordenadas, la cual podía constituir un puesto de guardia y lugar de culto, hecho de interés excepcional para concretar unas creencias en relación a estos poblados del Hierro 1, de Cogotas I o de época váccea. dentro de la Segunda Edad del Hierro".

El yacimiento arqueológico de La Plaza fue excavado en el año 1986 por J. Rodríguez Marcos con los resultados provisionales siguientes:

que la muralla desaparecida unos años antes por el vandálico afán lucrativo que le convirtió en cantera- había sido construida para servir de baluarte defensivo al poblado contiguo en el período del Bronce Medio,

que los moradores del enclave tuvieron alguna dedicación y economía ;agropecuarias a juzgar por los hallazgos de piezas de hoz en sílex y de fragmento cerámicos de o queseras para elaborar productos lácteos, y

que la cerámica recuperada es tanto lisa como incisa, elaborada a mano, con temas ornamentales de líneas simples, espigas, retículas, zig-zag, etc., y pertenecientes a cuencos, fuentes, orzas y ollas.

El Arquitecto Angel de Blas Llorente y el autor del estudio-proyecto del Blasón descubrieron en el verano de 1987 un molino barquiforme y abundantes fragmentos de cerámica celtibérica y romana en las márgenes del arroyo Valcorba o base inferior de la vertiente occidental del Pico de la Frente.

También hemos constatado el paso de Roma por el término de Cogeces del Monte en numerosas monedas. entre las cuales había denarios de plata.

El término de Cogeces del Monte, antiguo dominio del Estado Vácceo entre los siglos VI y I antes de Jesucristo, proporcionaba dos clases de restos de cerámica elaborada y utilizada por dicha etnia- en laderas y zonas altas de los valles trazados por los arroyos del Municipio.

Dichos enclaves repiten, como siempre, las condiciones ecológicas, estratégicas y económicas de los poblados vácceos, es decir, agua abundante en sus inmediaciones; tierras feraces para la obtención de productos hortícolas y cosechas de cereales; extensos pastizales para sus rebaños de ganado ovino, boyadas y numerosa caballería; leñas y maderas en los montes cercanos. En el caso de Cogeces, disponían además de carnes y pieles procedentes de la caza mayor y menor en la altiplanicie que además les servía de refugio seguro en casos de razias e invasiones.

A patir del año 72 antes de Cristo, los romanos se adueñan definitivamente de Celtibera y se verifica la caída sistemática de la cuenca media del Duero, se inicia la romanización de la misma y desaparece para siempre el Pueblo Vácceo.

Los hallazgos de la cerámica anteriormente aludida v (le un número considerable de monedas romanas, sobre todo denarios de plata. garantizan el paso de Roma por Cogeces hasta la invasión de los bárbaros a comienzos del siglo V de nuestra Era.

El término dle Cogeces del Monte estaba cruzado por la calzada romana que, procedente de Septimanca (Simancas). comunicaba Porta Angusta (Portillo), Camporredondo, Aldealbar, Cogeces, Lingayo y Padilla de Duero con otro tramo de calzada que, también desde Simancas, se dirigía por Aconthia (Tudela de Duero) hasta encontrarse con la anterior en Pesquera y continuar por Pintia (Las Altas Pinzas de Castilla entre Curiel y Pesquera), a Rauda o Rauca (Roa) ya la Capital del Convento Jurídico Cluniense (hoy Coruña del Conde, prov. de Burgos).


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EPOCA VISIGÓTICA Y DE DOMINIO MUSULMAN


A comienzos del siglo V, los invasores bárbaros irrumpieron en la Península a través de los Montes Pirineos y barrieron el dominio romano de la Hispania Aritiqua.

Refiere el historiador Hidacio que las tribus de los suevos, vándalos y alanos sembraron la desolación y la muerte hasta la llegada de los visigodos.

A continuación, la Cuenca del Duero formó parte del reino visigótico del monarca conquistador y legislador Eurico.

Los musulmanes, luego de cruzar el Estrecho de Gibraltar con un poderoso ejército al mando de Tárik, gobenador de Tánger, derrotaron para siempre a la España Visigótica y a su último Rey Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete, librada entre los días 19 y 26 de julio del 811.

Puede decirse que las huestes musulmanas se adueñaron seguidamente (le la Península sin mayor resistencia y que permanecieron en la misma hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos el año 1492. es decir, durante casi ocho siglos.

La cuenca media del Duero y, por tanto, el emplazamiento de Cogeces del Monte, pertencieron de manera sucesiva al Emirato de Córdoba, a la Kura o provincia de Toledo, al Califato Cordobés y por último a Medinaceli donde murió cubierto de heridas el gran caudillo árabe Almanzor en 1002.

La Media Luna fue incapaz de dominar de forma total o permanente la referida demarcación del Duero porque sus tropas iniciaron la retirada de la misma al producirse las luchas civiles entre árabes y bereberes (años 729-753), la intensificaron durante las sequías desoladoras del 751 al 756, y la consolidaron al realizarse las correrías de exterminio por parte del Rey de la Reconquista Alfonso I, quien las extendió hasta Oporto y Viseo entre los años 739 y 757.

Durante el reinado aludido de Alfonso I, los cristianos del curso del Duero y sus inmediaciones aludidas fueron trasladados a tierras del Norte y asturianas, estableciéndose la línea de operaciones o fronteriza de dicho río, también denominada el yermo estratégico.


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RECONQUISTA Y REPOBLACION DEL VALLE MEDIO DEL DUERO


La gran obra política-militar de Alfonso III el Magno (años 866-909) fue dotar a la frontera, constituida por el curso del Duero, de una "cadena de fortalezas, torres, bastiones y atalayas que se suceden desde Soria a Peñafiel y Simancas, unos junto al río y otros a pequeñas distancias de éste", formándose de esta manera el cinturón bélico que llegó a quebrantar más tarde el poderío del Califato de Córdoba, representado por Abderramán III y el caudillo Almanzor.

Fue entonces cuando también nació Castilla como marca fortificada del reino astur-leonés.

Las tierras de aquel yermo estratégico y de las comarcas abandonadas ante el peligro musulmán. pasaron a convertirse en propiedad dle la Corona. Por esta razón. los pueblos villas y aldeas. tanto recreadas como surgidas de nuevo en dichos territorios, durante la actividad repobladora de la Reconquísta,. recibieron la denominación de realengos.

Durante los reinados de Ordoño I (85O-866) y de su hijo, el citado Alfonso III el Magno, se repoblaron Cea (875), Sahagún (880), Coimbra (881), Burgos (884). Castrogeriz (884), Zamora (893), Toro (900). Asimismo se construyeron los célebres monasterios de Sahagún (872) de Cardeña (899), de Dueñas (893) y de San Miguel de Escalada. También se incorporaron a los dominios de dicho Monarca las zonas de Chaves, Braga y Oporto. además de ser repobladas Lamego. Viseo, Eminio y Coimbra.

La venerable Crónica de Sampíro añade a propósito de la repoblación aludida del Rey Alfonso III:

"...sub Era D.CCCC.XXX.VlI urbes desertas populari jussit. Hae sunt Cemora, Septimancas et Donnas vel omnes Campi Gothorum. Taurum namque dedit ad populandum filio suo Garseano".

Dicho texto nos merece la traducción siguiente:

"...en el año 879 (el Rey Alfonso III) ordenó repoblar las ciudades que permanecían desiertas desde hacía tiempo, a saber: Zamora. Simancas y Dueñas, como también la Tierra de Campos (los antiguos Campos Góticos), pero confió la repoblación de Toro a su hijo García".

Desde finales del siglo IX hasta el segundo tercio de la centuria siguiente, se habían repoblado varios enclaves estratégicos de la altiplanicie situada entre Peñafiel, Cogeces, Minguela. Torrescárcela. Montemayor, La Parrilla, Tudela, Portillo, Olmedo, Iscar y Cuéllar.

Algunos enclaves de los citados ya poseían entonces sendos núcleos de población sus respectivas fortalezas. Es testimonio de lo mismo el hecho de que Abderramán III, luego de cruzar la Cordillera Central en el verano del año 939, llegó a Olmedo el 25 de Julio. Durante dos días saquearon y arrasaron la población y sus campos. Lo mismo hicieron con Iscar sus mieses y caserio. "Desde allí marchaban a Alcazarén donde talaron sus panes trastocaron sus mojones y borraron sus vestigios". Los habitantes de dichas poblaciones como los de la paramera citada y de toda la zona del Sur del Duero, habían abandonado sus pueblos y hogares ante un casi seguro exterminio. El 2 de agosto se estableció el ejército musulmán en Portillo y respetó su castillo y moradas. Desde allí se dirigió a Simancas donde el Califa y sus huestes fueron derrotadas el día 9 de agosto y emprendieron la retirada a al-Andalus.

La derrota de Abderramán III tuvo eco a nivel europeo, afianzó la repoblación de los paramos repetidos donde se afincan Cogeces y Otros núcleos de población, impulsó la reconstrucción de las localidades destruidas y también la actividad repobladora de Ramiro II (931-951) que se hizo extensiva a la comarca del Tormes, Ledesma, Ribas, Los Baños. Alhanega, Peña Alcuende y Salamanca.

Las citadas tierras meridionales del curso del Duero renacieron y prosperaron durante los cuarenta años transcurridos entre la célebre victoria de Ramiro II y la irrupción violenta de la espada fulgurante de Almanzor en la escena político-militar del último tercio del siglo X.

Aquel caudillo realizó 25 campañas entre los años 977 y 987 las cuales lograron el abandono, aniquilamiento y la desolación de numerosas poblaciones del territorio aludido, ya que su manera de proceder era generalmente así:

en el 981 asaltó y saqueó Zamora y, después de degollar a cuatro mil cristianos, se llevó prisioneras a otros millares de personas;

en su asalto a León, arrasó la ciudad y sólo quedó en pie una torre para que pudiera decirse que allí había existido aquella población;

en el año 983 tomó Simancas. pasó a cuchillo a sus defensores y trasladó los supervivientes a Córdoba para obtener el mejor rescate por su libertad.

Reiteramos que dichos acontecimientos fueron el mayor azote para las armas cristianas a la Reconquista, pues concluyeron de momento con ésta y la repoblación, y despoblaron sobremanera el territorio situado al otro lado del Duero y que pronto comenzó a denominarse Extremadura, la cual limitará, al Norte con Castilla; al Este, con el reino de Aragón; al Sur, con Toledo; y al Oeste, con el reino de León.

La muerte de Almanzor en Medinaceli (Soria) el año 1002 el epílogo desastroso que los hi¡os de éste pusieron a la dictadura paterna, la desaparición del Califato Cordobés y de su máxima autoridad, el Califa Hixem III en 1030. y la conquista de Toledo por el Rey Alfonso VI el año 1085, hicieron desaparecer el azote musulmán de la Submeseta Norte, trasladaron la frontera del Duero a la Cuenca del Tajo, e impulsaron el resurgir espléndido de la Extremadura Castellana y, por tanto, de las tierras de Peñafiel y de Cuéllar a la que permaneció ligada Cogeces del Monte durante siglos.


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LA SEGUNDA REPOBLACION DE LAS TIERRAS DE CUELLAR


LA ARMEDLLA DE COGECES DEL MONTE

Una segunda repoblación de la Tierra de Cuéllar - perteneciente a la Extremadura Castellana- esta vez llevada a efecto por el Conde Pedro Ansúrez, tuvo lugar antes de que el monarca Alfonso VI reconquistara Toledo en el año 1085.

Parece seguro que, por aquel entonces, ya existía una ermita con la advocación de Nuestra Señora de la Arrnedilla - inmediaciones de Cogeces del Monte - y que muy pronto adquirió un gran renombre.

La tradición, los documentos medievales y la bibliografía histórico-artística dan testimonio de que, en el paraje y la - antigua Cueva de la Armedilla, los pueblos limítrofes y comarcanos veneraban desde hacía tiempo una efigie de Santa María con el sobrenombre del topónimo referido.

La devoción de toda la comarca y, en especial, la piedad honda y sentida de los cuellaranos a dicha imagen, originaron la ampliación de la Cueva en la roca viva y la construcción exterior de aposentos para acoger a cuantos visitaban la - milagrosa imagen en su "gruta-santuario".

Las aldeas de la - Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar ya formaban parte de la nueva diócesis de Segovia creada por el Pontífice Calixto 11 en 1123.

La importancia creciente de la Armedilla fue originando una gran afluencia de fieles que requería mayores atenciones. De esta suerte, el Concejo de Cuéllar confió dichos cuidados, en 1141, a la Orden Cisterciense radicada en Sacramenta. Poco más tarde, el año 1147, el Abad, Don Raimundo de dicha Orden recibía la donación del lugar de Nuestra Señora de la Armedilla y algunos predios limítrofes en la demarcación de Cogeces del Monte.

Dada la trascendencia de la Armedilla en el pasado de Cogeces, seguimos el relato del historiador Sigüenza a propósito de lo mismo:

"...Los de la villa de Cuéllar, que son vecinos, viendo el mucho concurso de gentes que allí acudía y lo que la santa imagen era respetada por las muchas maravillas que el Señor obraba en ella, como pueblo rico y noble edificaron unos aposentos de buena proporción y traza para que los que iban a visitar la santa imagen tuviesen donde guarecerse; ofrecían allí los devotos muchas limosnas. Acordaron los de la villa que no estuviera aquello tan sin dueño, sino que lo pusiesen manos de gente religiosa. Con esta consideración santa rogaron al abad y monjes de la Orden de San Bernardo que estaban allí cerca en el monasterio de Sacramenia, se encargasen de este santuario. Recibiéronlo y hicieron donación y entrega de todo, como parece por la carta escrita en pergamino y lengua latina, era mil y ciento y ochenta y cinco [año 11471 El abad se llamaba Raimundo, junto con la donación de hermita se señalaban términos de heredad, y pone por menudo las mojoneras".

El historiador segoviano Velasco Bayón aporta el documento latino de dicha donación que dice así:

"...voluntate spontanea nenine cogente, per Dei amorem per nostrorum parentumque nostrorum salutem concedimus locum filum sante Marie de Armedilla domino Raimundo eiusdem loci abbati que etiam est abs santi Marie et santi joannis de Sacramenia ceterisque fratribus in eodem loco sub ordine santi Benedicti in posterum mansuris et modo manentibus".

Dicho texto latino nos merece la traducción siguiente a nuestro romance.

Con absoluta libertad y sin coacción de nadie, por amor de Dios y para salvación propia y de nuestros mayores, donamos el lugar de Santa María de la Armedilla a Don Raimundo su abad, que también lo es de Santa María y San Juan de Sacramenia, y a los demás hermanos acogidos y que han de pertenecer a la Orden de San Benito en este lugar.

A continuación, varios monjes atendían la Armedilla promocionando la religiosidad y la devoción mariana en la Comarca. Al mismo tiempo construían - de acuerdo con las normas y el estilo cisterciense- su templo, casa, claustro y elipta de la "Cueva" donde se hallaba imagen tan venerada de la Virgen.

Dichas construcciones, de finales del siglo XII y comienzos de la centuria XIII, se caracterizaban por su austeridad, predominio de la robustez sobre los vanos y sólidos estribos para contrarrestar los empujes correspondientes.

Su templo de tres naves, separadas por columnas cruciformes, cubiertas con bóvedas de medio cañón, de cuarto de esfera y de crucería, estaba presidido por la típica espadaña del Císter. Estaba provismo asimismo de gran sobriedad ornamental en sus portadas, arcos formeros y fajones, en sus arcos de medio punto románicos y apuntados góticos, en sus ménsulas, canecillos, capiteles, etc.

Las virtudes y observancia rigurosa de aquellos monjes acrecentaron el renombre de la Armedilla y la visita frecuente al Monasterio de numerosas almas y de los pueblos comarcanos, principalmente de las Comunidades de Villa y Tierra de Cuéllar, Peñafiel, Portillo, etc.

A propósito de lo mismo aparece documentado el hecho de que el Concejo de Cuéllar tenía establecido el llamado "Voto de Villa". Consistía en una procesión anual de su vecindario - asistido de su propio cabildo sacerdotal- desde el repetido Monasterio hasta Cuéllar.

Los acontecimientos señalados proporcionaron días de esplendor a la Armedilla y, por tanto, a Cogeces del Monte aldea frecuentada constantemente por la piedad de Castilla.

Los monjes del Monasterio dedicaban constantemente sufragios por las almas de los difuntos, socorrían a los menesterosos, desvalidos y peregrinos, recibían mandas de los rieles y acogían al vecindario de las aldeas comarcanas y a cuantas personas llegaban para asistir a los cultos y en busca de paz o consuelos.

A pesar de las actividades y afluencia referidas, resultó que los monjes del Císter se ausentaron de la Armedilla en el último tercio del siglo XIV por motivos que nos son desconocidos.


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LA ORDEN DE SAN JERÓNIMO EN LA ARMEDILLA


El 2 de mayo de 1402, Fray Pascual de Pineda en calidad de Prior, otros cinco monjes jerónimos y cinco donados concedidos por D. Fernando, fundaron la nueva Comunidad de Nuestra Señora de la Armedilla.

Seguidamente los jerónimos derribaron el cenobio que levantaran los cisternienses y construyeron su nuevo monasterio en el mismo solar. La obra concluyó a mediados del siglo XV y fue realizada de acuerdo con los esplendores del estilo renacentista y las últimas aportaciones del gótico.

La construcción - que recibió el patrocinio incondicional y la mayor largueza de los duques de Alburquerque, e importantes donaciones de los fieles- debió reunir las calidades artísticas del buen hacer de sus maestros como Hanequín, hijo del célebre arquitecto gótico Hanequín de Bruselas, etc.

Entonces las circunstancias y la Comunidad de la Armedilla se hacían eco en todo el ámbito castellano por algunos datos como los siguientes:

La intensa vida religiosa de los monjes y su gran dedicación al apostolado; concesiones corno la de ocho donados al monasterio por parte del infante don Fernando; la estancia frecuente de los duques en la Armedilla donde Beltrán de la Cueva firmó su testamento; la administración - por parte de la Comunidad- del Hospital de la Magdalena y del Estudio de Gramática de Cuéllar antes de que su fundador, el Arcediano de dicha villa, profesara como fraile jerónimo en Guadalupe y se trasladara luego a la Armedilla (1437); el hecho de que algunas personalidades de relieve ingresaran en el monasterio en calidad de hermanos, como Femán Velázquez, Consejero del Rey Juan 11 y uno de los firmantes de la sentencia de muerte de D. Alvaro de Luna en 1453, etc.

El Condestable de Castilla, D. Alvaro de Luna, había confiado parte de su fortuna a la custodia segura de los monjes de la Armedilla. Por este motivo la confiscación inmediata de los bienes de D. Alvaro, decretada por el Rey Juan II, negó al monasterio donde la codicia lamentable del Monarca halló más de nueve mil doblas de oro.

A mediados de¡ siglo XVIII, las Respuestas Generales del Interrogatorio de Ensenada registran treinta frailes jerórimos en la Armedilla.

Después de unos siglos de esplendor, que enaltecieron a Cogeces del Monte, llegaron los dias de la decadencia y el ocaso de la Comunidad y el monasterio a comienzos del siglo XIX.

La incuria de los hombres, las carretas del tiempo y la piqueta demoledora de¡ patrimonio artístico y monumental que fue la Desamortización, no sólo convirtieron aquella casa religiosa en el montón de ruinas informes y desoladas que han llegado a nuestros días, sino también -a veces- en cantera de común aprovechamiento.

Aún resaltan sobre dicha escombrera -. muñones de muros resquebrajados, pequeños fragmentos de bovedas y de nervios de éstas, ménsulas, algún vano con arco de medio punto y, destacándose sobre todo lo referido, el gran vestigio de la Armedilla, es decir, su espadaña firme y esbelta que, coronada por la Cruz, se destaca en la paramera y preside tanta desolación, un capítulo brillante de la Historia de Cogeces del Monte y, una vez más, la caducidad de las cosas.

En la primavera de 1989, el Ilustre Ayuntamiento de Cogeces del Monte, de acuerdo con la Villa, declaró día de fiesta al 19 de agosto de los años sucesivos con el fin de que el vecindario acuda en romería al antiguo monasterio para rememorar su legado socio - cultural e histórico, dar los pasos precisos para la consolidación de lo más noble de sus ruinas y honrar a Nuestra Señora de la Armedilla.


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UNA JOYA DOCUMENTAL SOBRE COGECES DEL MONTE


Las villas de Peñafiel y Cuéllar, más sus aldeas respectivas, litigabanconstantemente disputándose el aprovechamiento de tierras, aguas, pastos y montes de sus límites comunales.

El Infante Don fernando de Antequera determinó erradicar de las poblaciones de su Señorío aquellas circunstancias lamentables que sólo ocasionaban "…contiendas e peleas e mueres e prendas e daños que reÇibían de cada día sobre los dichos términos."

Por razones y finalidad aludidas, Infante nombró al juez Sancho Fernández de Medina del Campo para que trazase el amojonamiento común y definitivo entre los concejos de ambas villas y de acuerdo con las mismas.

"E después desto, en Coxeces del Monte, aldea de cuéllar, lunes, nueve días del dicho mes, era sobredicha (se trata del 9 de enero de 1402), antel dicho juez pareÇcieron las dichas partes por los dichos sus procuradores e comenÇaron a tratar en dicho negocio".

El amojonamiento se realizó entre la fecha citada y el 17 de febrero del mismo año en que el juez, los escribanos públicos de las dos villas y los testigos de la operación realizada, firmaron el documento correspondiente. Sin embargo, los procuradores de Cuéllar, en desacuerdo con el trazado de límites comunales. recurrieron el amojonamiento ante el infante don Fernando quien confirmó el trabajo del juez Sancho Fernández.

En los años 1430 y 1439, el Rey Don Juan de Navarra juró no apartar de Cuéllar varios lugares, entre ellos Cogeces del Monte, por lo cual dicho señor de Cuéllar recibió en ambas ocasiones la cantidad de 400.000 maravedíes.

Resulta obligado decir que la joya documental consultada abunda en atos sobre el término de cogeces del Monte y de los pueblos limítrofes. Es propiedad del antiguo Concejo de Cuéllar y tiene el mayor interés para las que fueron aldeas de la llamada Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar.

El texto original se custodia en Cuéllar y su archivo de la Comunidad. Está registrado con el número 6 y una copia del mismo con el númro 15.




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ALGUNOS SEÑORES DE COGECES DEL MONTE


ENTRE LOS AÑOS 1390 Y 1811

Entre las personalidades que ostentaron el Señorío de Cuéllar y que fueron, por tanto, Señores de Cogeces del Monte figuran los siguientes:

1º El Infante Don Fernando de Antequera por concesión de su padre, el Rey Juan I de Castilla, en 1390. Don Fernando continuó siendo titular del Señorío, después de ser nombrado por el Rey de Aragón por el Compromisario de Caspe en 1412, hasta el año 1416.

2º El Infante Don Juan, hijo y heredero del anterior, a partir de 1416 y siendo más tarde Rey de Navarra entre 1425 a 1430.

º El Conde Luna Don Fadrique desde 1430 a 1433. Fue traidor a su Reino de Aragón y a su monarca el referido don Fernando de la Cerda, Acogido favorablemente por el Rey de Castilla Juan II, recibió grandes compensaciones por sus servicios y el Señorío de cuéllar y sus aldeas, como Cogeces del Monte.

4º Doña Violante, hermana del citado Conde Don Fadrique,en el año 1433.

5º El Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna desde 1433 al 1439. También logró poseer el Maestrazgo de Santiago, que era el de mayoe Estado de Castilla, y más de cien pueblos. Su defecto principal fue la codicia. amasó una fortuna fabulosa. Su comitiva solía ser más numerosa y brillante que la del Monarca. Fue durante treinta años árbitro y Señor de los destinos de Castilla y de la voluntad de un Rey indolente a quien sirvió muchas veces de forma excepcional y no fue merecedor de la muerte infame del patíbulo.

6º El Rey de Navarra Don Juan, ya citado anteriormente,entre los años 1439 y 1444.

7º De nuevo Don Álvaro de Luna a partir de 1444 hasta su muerte trágica en el cadalso de Valladolid en año 1453.

8º La Infanta doña Isabel, la futura Reina Católica, por testamento de su padre el Rey Don Juan II de Castilla, durante los años 1453 al 1492.

9º Don Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, del año 1464 al 1492. Hijo del Conde de Huelma, entró muy joven al servicio directo de Enrique IV de Castilla. Muy pronto,, desde el cargo de mayordomo, se encumbró alos altos cargos de la Corte llegando a ser Maestro de Santiago, Conde de Ledesma y de Huelma, Señor de cuéllas y de sus aldeas como también de Atienza, La Codesera, Eladrada, Mombeltrán, Roa, Torregalindo, etc..Casó sucesivamente con Dª Mencia de Mendoza, hija del Duque del Infantado; con Dª Mencía Enríquez de Toledo, hija del Duque de Alba; con Dª María de Velasco, hija del Condestable de Castilla y viuda de Pacheco que fue enemigo mortal de Don Beltrán. La enemistad de los nobles le obligó a renunciar al Maestrazgo de Santiago, razón por la cual el Rey Enrique IV le hizo entrega del Señorío de Cuéllar y sus aldeas.

10º Don Francisco Fernández de la Cueva, II Duque de Alburquerque, del año 1492 hasta su fallecimiento en 1526.

11º Don Beltrán de la Cueva, III Duque de Alburquerque, entre 1526 y 1560. Ostentó numerosos cargos y títulos como registró el epitafio de su sepulcro en San Francisco de Cuéllar, que es el siguiente: "Esta sepultura eligió el Ilustrísimo Señor Don Beltrán de la Cueva, tercer Duque de Alburquerque, Conde de Ledesme, de Huelma, etc., de la Orden de Tusón. Fue Capitán General de Guipúzcoa, año 1523, y Capitán General del Reino de Aragón y Cataluña, y Virrey de Aragón. Año 1535. Falleció 11 de febrero de 1560, siendo Virrey y Capitán General del Reino de Navarra y sus fronteras".

12º Don Francisco Fernández dela Cueva, IV Duque de Alburquerque y Marqués de Cuéllar, desde 1560 a 1536. Fue hombre de armas y acompañó a Carlos I de España y V de Alemania en las campañas de Túnez, La Goleta, etc.

13º Don Gabriel Fernández del a Cueva, V Duque de Alburquerque, del año 1563 al 1571. Caballero de la Orden de Alcántara y Virrey de Navarra.

14º Don Diego de la Cueva y Toledo, VI Duque de Alburquerque, entre los años 1571 y XXXX. Caballero de la Orden de Santiago y Mayordomo del Emperador.

15º Don Francisco Fernández de la Cueva, VII Duque de Alburquerque, desde el año XXXX hasta su óbito en 1637. Fue embajador de Felipe IV en Roma, Virrey de Cataluña, Presidente de los Consejos de Italia y Aragón, y una de las personalidades de mayor relieve en su época.

16º Don Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez, VIII Duque de Alburquerque, que fue Virrey del Perú, Méjico y Sicilia.

A continuación se extingue la rama masculina de los Duques, pero los sucesores siguieron ostentando los títulos de Alburquerque, de Marqueses de Cuéllar y del patronato de Nuestra Señora de la Armedilla en Cogeces del Monte; percibiendo las alcabalas y otros impuestos del vecindario cogezano; nombrado los sacerdotes de su iglesia parroquial y obteniendo de manera no ininterrumpida la confirmación del Señorio de Cuéllar y sus aldeas hasta la abolición definitiva en las Cortes de Cádiz, de acuerdo con la Ley de 6 de agosto de 1811 que suprimía mercedes, privilegios y señoríos.

En la primera década del siglo XIX, el XIV Duque de Alburquerque, llamado Don José María, fue el último titular del Señorío de Cue´llar y sus aldeas. Este "Grande de España" se distinguió luchando contra los franceses durante la guerra de la independencia en las batallas de Medellín, Ocaña y defensa de Cádiz a cuya junta histórica permaneció y, luego de ser nombrado embajador de Inglaterra. murió el 18 de febrero de 1811.

El título de Alburquerque pasó en el siglo XIX a la Casa de Alcañices.




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COGECES DEL MONTE Y LA COMUNIDAD DE VILLA Y TIERRA DE CUÉLLAR. EL SEXMO DE VALCORBA.

La primera repoblación de Cuéllar, como la de Peñafiel, fue realizada por los Asur Fernández, Condes de Monzón, antes del año 940.

Su segunda y definitiva repoblación tuvo lugar treinta años después de la campaña de Almanzor sobre Cuéllar eñ 977, concretamente al cesar las hostilidades del hijo y heredero de éste, Abdal-Malik, en 1008.

Un testamento árabe de la incursión de Almanzor dice así:

"Hizo Muhammad IBN IBI Ámir la campaña de Cuéllar. Fue una aceifa de una penetración. (Partió) de la musalla el miércoles 1 del mes de sawwal del referido año 366 (23 de mayo 977), que correspondió al día 23 de mayo. Regresó el marte 6 de d u-l-quda del mismo año (26 junio 977), al cabo de 35 días".

El historiador del siglo XIII Lucas de Tuy alude a la segunda repoblación de Cuéllar en el reinado de Alfonso VI, con estas expresiones:

"Populavit etiam Rex totam Strematuram et totam Castellam et civitates et villa quarum nomina haec sunt, is est, Salmantica, Abula, Coca, Olmedo, Medina, Secobia, Iscar et Colar".

Damos la siguiente traducción al texto reseñado:

"EL Rey alfonso pobló asimismo toda Extremadura y toda Castilla más las ciudades y villas denominadas: Salamanca, Ávila, Coca, Olmedo, Medina, Segovia, Iscar y Cuéllar".

Con la desaparición del Califato cordobés, Cuéllar empieza a definirse cono el eje de un territorio realengo que recibe, en el siglo XII, la denominación de Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar sin tener que depender de noble alguno, con plena autonomía propia y únicamente relacionada con la Corona, cuyo representante velaba exclusivamente por los intereses fiscales del Rey.

Muy pronto Cuéllar y sus numerosas aldeas se vieron rodeadas por las Comunidades de Villa y Tierra de Peñafiel, Fuentidueña, sepúlveda, Pedraza, Segovia, Coca, Olmedo,Iscar y Portillo.

El número de Comunidades de Villa y tierra se incrementó, con los avances de la Reconquista, hasta lograr la cifra de 42.

Desde finales del siglo XIV, la Comunidad de Villa y Tierra sólo conserva su denominación y pierde la citada autonomía por haberse convertido -hasta el año 1811- en el Señorío de los Nobles que figuran en la relación precedente.

La Counidad primero, y después el Señorío, comprendía la Villa de Cuéllar y 91 aldeas, de las cuales perduran 41 habiéndose despoblado las restantes al paso de los siglos.

Si Territorio, con una extensión superficial de 1.203´81 kilómetros cuadrados, perteneció a la provincia de Segovia hasta el año 1833 y estaba dividido en los 6 sexmos cuyos nombres eran: Cuéllar, hontalvilla, La Mata, Montemayor, Navalmanzano y Valcorba.

El Sexmo de Valcorba comprendía varios nucleos de población actual, en cuyos términos figuran los despoblados que se reseñan entre paréntesis, es decir:

COGECES DEL MONTE Casares del Rey, La Perra, El Suso);
BAHABÓN (Minguela que fue aldea histórica);
CAMPASPERO (Patarrabona);
SANTIBAÑEZ DE VALCORBA (Valimón);
TORRESCÁRCELA (Muriel);
ALDEALBAR (Hontalvilla del Monte y Piquera).

En el 1833, se realizó la actual división de provincias españolas. Todas las poblaciones del Sexmo de Valcorba pasaron a formar parte de la provincia de Valladolid y dejaron de pertenecer a la de Segovia. También desapareció entonces la denominación de Sexmo. Cogeces del Monte recibió la categoría de Villa y, en el año 1834, dichos núcleos de población se integraron en el recién fundado Partido Judicial de Peñafiel.

Estimamos que los datos histórico-geográficos y artístico-arqueológicos reseñados son sufucientes para deducir, a la luz de los mismos, el Balsón Heráldico del Municipio y Villa de Cogeces del Monte.
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