Portada del número 3
Fotos originales

D.LEGAL VA.411-82 IMP. MATA
EDITA LA PARROQUIA
MARZO 1982 Nº 3


"Un hombre sin información es un hombre sin opinión" se ha dicho.

Y por supuesto, estamos totalmente de acuerdo.

Y es triste ver a un hombre sin opinión.

Un hombre que habla y habla sin que sus palabras merezcan la pena de ser tenidas en cuenta porque no está informado, porque no tiene criterio, porque no tiene opinión.

Se dice y se repite hasta la saciedad que nuestras gentes, las gentes honradas y trabajadoras de nuestros pueblos, no leen o por lo menos, no leen nada que valga la pena.

Recuerdo aquel chiste en que se preguntaba a un pequeño que porque no iba a la escuela, y el pequeño contestó: ¡para qué voy a ir a la escuela, si no sé leer!.

Tiempo hay, y sobrado, para sentarnos tranquilamente casi todos los días a leer un buen libro, ameno y todo, o para escuchar una música de algún nivel de calidad o contemplar, como decíamos, algunos de esos abundantes libros de cualquiera de las artes o ciencias que todos el mundo tiene ya en las estanterías de sus confortables habitaciones de estar.

Posiblemente habrá que restar algunos de esos infinitos tiempos que gastamos en el bar. Pero vale la pena. Seguro que merece la pena.

Vamos a estar mejor informados, mejor formados, vamos a tener más ajustados nuestros criterios, vamos a saber enjuiciar mejor los muchos problemas que nos rodean y nos aturden. Vamos a saber más cosas de las estrellas y de los campos, de los hombres y de mi mismo. Vamos a educar más, mucho más, nuestra sensibilidad para entender al hombre.

Habrá, entonces, que empezar a avivar el deseo, el apetito de la lectura.

Y lo que decimos de la lectura podrá decirse igualmente de la contemplación del arte que va desde la contemplación de un valle o de un inmenso llano, hasta mirar un cuadro del Greco en el museo de Madrid o en la reproducción de un mediocre calendario colgado en la pared.

Para acercarme a Dios y cantarle a Dios.

No todos los libros escritos conducen a tan buen fin. Cierto.

Pero el criterio de que hablamos, nos dirá cuál le deberemos aceptar y cuales rechazar.

Rompemos una lanza, como veis, amigos del periódico de nuestro pueblo, en pro de la deseada CULTURA para cada uno de vosotros, en la seguridad de que nos vamos a encontrar más cercanos y vamos a tener una convivencia más espiritual, profunda al mismo tiempo que sencilla y hermanada.

G.A.



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