L historia es vida

- IX -

Del claustro, a andar -como va dicho- con la cripta, subsisten bóvedas viejas, de hacia principios del XIII también y muy semejantes a las del claustro de Retuerta: fajones y formeros apuntados y diagonales de sección trapecial, arrancando de repisas murales achaflanadas; plementos despiezados por el sistema francés.
Pero en la gran reforma del siglo XVI modificaron las arquerías, poniendo pilarotes cuadrados, si bien respetando algunas columnas antiguas que llevan capiteles rudos, vegetales. Recibieron también los arcos exteriores; todo como pasó con Retuerta, conservando aquí las bóvedas, mediante apeos.

Fue, sin duda, este claustro muy austero, y toda la casa monasterio modesto y de poca importancia. Obedeció rigurosamente a las normas cisterciences en la disposición, y para emplazarlo con arreglo a ellas, tuvieron los monjes que hacer obras extraordinarias. Era menester, además, respetar la cueva milagrosa y forzoso aprovecharla, ya se vio cómo; de la iglesia se baja a ella por la larga escalera que aún se conserva. Dispuesto así el monasterio, el claustro había de quedar al norte del templo para no dominarlo y para que pudiese ser trazado el terreno amplio, cosa que, cerro arriba, no se hubiera logrado. Del modo cómo se planeó y ejecutó, resulta la iglesia dominando al claustro y éste muy capaz, en el ancho escalón de la vertiente.
No es posible señalar el sitio que ocuparon las viejas dependencias claustrales, desaparecidas en la reforma, porque lo accidentado del lugar forzaría tal vez más de una vez a romper la regla impuesta por el Cister.
Establecidos los jerónimos allí en el siglo XV, acaso hallaron arruinado el monasterio y lo rehicieron luego totalmente. (Es fácil que lo cisterciense estuviera en ruinas, porque al establecer el refectorio jerónimo no se nombra ya a la iglesia sobre cuyo solar probablemente lo edificaron, y en cambio se dice " a la parte de la escalera del claustro", refiriéndose tal vez a la que el templo bajaba a la cripta.)
Las obras más importantes son del siglo XVI y las costearon los Cuevas, duques de Alburquerque, señores de Cuellar. Construyeron iglesia nueva al norte del claustro y a su piso lejos de la gruta y oponiéndose a ella, destruyeron el viejo templo y en su solar hicieron refectorio, y otras muchas dependencias. Todo se halla arruinado, hasta parte de la bóveda de la gruta se halla hundida hoy día. Sólo montones de piedra y tierra invadidos por la maleza y algún trozo de pared milagrosamente en pie.


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