Educación
EDUCACIÓN


"Falta de atención en el niño escolar"

El niño cuando llega a los 6 o 7 años de edad, tiene frecuentemente un rendimiento escolar inferior a sus posibilidades, debido simplemente a que presta poca atención. Muchos padres están preocupados por la falta de atención de su hijo en la escuela, que trae como consecuencia pésimas calificaciones al final del curso.
Podemos decir que las tres causa fundamentales de falta de atención en clase son las siguientes: En primer lugar, el pequeño que tiene una capacidad intelectual superior a la media de sus compañeros y que está acostumbrado a hacerse fácilmente con la idea expuesta por el profesor y que cuando éste la repito e insiste sobre la misma él la da por sabida, perdiendo así el tiempo en distracciones. Esta forma de funcionar produce;1º una costumbre al pequeño y más tarde un vicio. La forma de resolver este problema es sencilla; padres y maestro deben plantearse el problema de si es posible adelantar un curso al pequeño para que las nuevas ideas, más complicadas, le obliguen a prestar nueva atención. En segundo lugar, suelen distraerse, siendo niños normales, los que han recibido una educación mimosa, a los que los padres les dan todo hecho, por lo cual están poco acostumbrados a hacer trabajar su cerebro con objetividad. A estos pequeños hay que exigirle que fuercen su atención, y esto, a parte de lo que haga el profesor en clase, debe intentarse en el hogar; son una buena ayuda los juegos que exijan su atención, por ejemplo: las damas, el dominó o el parchís.
En tercer lugar, una de las causas de la falta de atención, y quizá la más frecuente, es el temperamento. Así existen niños nervioso, que se mueven sin parar desde que se levantan hasta que se acuestan, que son espontáneos, imaginativos, a los cuales es imposible retenerles un momento y hacerles fijar su atención sobre cuatro ideas claras. Este problema temperamental le impido desarrollar su inteligencia, a pesar de que la mayoría de las veces estos pequeños están bien dotados. Se puede intentar solucionar este problema, y es una buena ocasión durante las vacaciones, en las cuales es conveniente que se les exija diariamente media hora de lectura como mínimo, pidiéndoles al final de la misma una explicación detallada.

En segundo lugar, que durante un periodo de tiempo determinado, se les exija jugar a cualquier cosa que les obligue a permanecer quietos y reposados, tales como los juegos de composición mecánica o arquitectónica.
Muchos educadores aconsejan que se les habitúe a una fijación de carácter coleccionista, por ejemplo, cromos, piedras, minerales, sellos, etc. Ya que esto les obliga a prestar atención a un mundo determinado y educar su escasa tendencia a la constancia y el orden.

J.Redondo

Imagen original del periódico


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