¿Una sociedad enferme?

¿UNA SOCIEDAD ENFERMA?



El pasado 19 de Abril, dos alumnos del Instituto Columbie de Littleton, en Estados Unidos, acabaron con la vida de 12 compañeros y un profesor, suicidándose después. Los asesinos no eran, como podría esperarse, un grupo terrorista o un loco sediento de sangre. Se trataba de dos escolares del mismo instituto que habían planeado la muerte de sus compañeros y profesores. El macabro asesinato fue meditado y preparado, llenando de dolor a muchas familias y a toda una ciudad. Dos chicos habían decidido vengarse y lo hicieron de la forma más cruel y salvaje.
¿Qué pudo inducirles a cometer esta atrocidad?; ¿Una forma de concebir la enseñanza, que hace que los más torpes sean desplazados del ideal de alumno e intenten vengarse? ¿la violencia que ofrecen los medios de comunicación? ¿un país que cuenta con 200 millones de armas y donde cualquier ciudadano puede comprar en tiendas y supermercados un arma de fuego? ¿una familia desestructurada? ¿padres que no han sabido educar a sus hijos?.
El tipo de cultura y forma de vida americana, pone la libertad individual sobre el interés común, lo que en Europa siempre hemos llamado Bien Común. Y en aras del Bien Común, cualquier gobernante tomaría medidas drásticas para suprimir la venta de armas a particulares. En Estados Unidos esto no es posible por el poder e influjo que tienen las grandes empresas armamentistas y esa idea todavía muy presente en la cabeza de muchos americanos del lejano Oeste. El arma supone defensa, pero a la vez coacción, para que el enemigo, que puede ser cualquier ciudadano, no dañe mi vida. La función de defensa, que en cualquier país de Europa está en manos del Estado, en Norteamérica, queda en manos de los particulares.
Podemos decir que eso sólo pasa en Norteamérica, pero no debemos olvidar que la cultura capitalista americana, cada día tiene más influjo en nuestra sociedad. Hemos dejado a un lado las raíces cristianas de nuestra cultura y hemos adoptado un modelo económico, social y cultural cada vez más ligado al americano. Sufrimos los mismos problemas que sufren ellos, con el agravante, de no encontrar un referente moral o ético.
Hemos desechado un tipo de educación que nos parecía reaccionaria y restrictiva, y hemos puesto como modelo la libertad individual, pero no acompañada por la responsabilidad. Nadie es culpable de nada y nos quejamos con amargura que es la sociedad la culpable. El individuo no tiene responsabilidad y en nombre de la libertad, (libertad no es hacer lo que me dé la gana, sino orientar mi vida de una forma consciente y personal hacia el ideal de persona) que es sagrada, dejamos hacer. Pero, ¿quienes son en estos momentos los referentes morales que orientan nuestra conducta?. En épocas muy recientes era la familia, la escuela, la Iglesia, los partidos políticos y la autoridad pública. Pero esto se ha terminado, las instituciones que antes marcaban la dirección en la conducta de las personas han dejado su papel, ¿quién lo ha cubierto?. La contestación es aterradora, NADIE. Todos somos culpables, pero ninguno responsables.
Los padres se ven sobrepasados, por comodidad o mala conciencia (lo que conmigo hicieron mis padres, yo no lo quiero hacer con mis hijos) y no tienen autoridad moral sobre sus hijos. Los maestros tampoco se sientes apoyados y muchas veces tienen que sufrir una total falta de interés y disciplina de sus alumnos, terminando por rendirse y no complicarse la vida. Los partidos han perdido su lado ideológico, que iba acompañado de un componente ético que marcaba su forma de actuar, para convertirse en simples gestores públicos. La autoridad, muchas veces más pendiente de los medios de comunicación y de la influencia de los grandes capitales, deja de realizar su papel ante la sociedad. La Iglesia, formando de una forma tan fuera de tiempo que no conecta con la verdadera realidad de la gente y con miedo (un sentido de culpa) para no aparecer ante la sociedad como un grupo de poder. Los medios de comunicación, tan presentes en nuestras vidas, buscando más el interés económico que el bien social.
La historia pasa por etapas y nuestra época es sin duda una etapa de transición hacia algo nuevo. Las nuevas generaciones debe aprender de los errores que nosotros hemos cometido y ser capaces de construir unos principio éticos universales. Decía Octavio Paz, premio Novel de Literatura y un gran novelista y ensayista mejicano, que "La enfermedad de occidente es moral. El lugar que ha dejado el cristianismo, no lo ha ocupado la Filosofía, sino la superstición y el interés económico". El problema, no es que sucedan tragedias como la de Estados Unidos, que en todas las épocas de nuestra historia como hombres han ocurrido, el gran problema es que no sabemos qué rumbo tomar para formar a las personas en una responsabilidad ante los demás.


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