Una excursión a la planta

UNA EXCURSIÓN A LA PLANTA



El pasado 27 de Agosto de 1999, se realizó desde Cogeces del Monte una visita a la Finca de la Planta, termino de Quintanilla de Onésimo. En la actualidad la finca pertenece al propietario de las Bodegas Arzuaga, famosas por sus vinos y por la visita que realiza el presidente del gobierno Jose María Arnar todos los veranos para cenar con los militantes y simpatizantes del Partido Popular.
La visita fue posible gracias a la amistad, que nuestro amigo y vecino Valerio Arranz, tiene con el dueño de las bodegas, que accedió a que cerca de 150 vecinos de nuestro pueblo pudieran visitar un lugar que para muchos tiene una historia personal, al haber trabajado en él de pequeños, o más recientemente en la plantación de viñas y en la vendimia.
La finca está situada en una masa forestal de 6.000 hectáreas (no decimos que tenga una extensión de 6.000 hectáreas, sino que contando todas las fincas y monte circundante, todo ello llega a esta extensión) y es una de las más importantes de la provincia de Valladolid por su extensión y variedad. Los límites son los siguientes: Al este limita con Quintanilla de Arriba; al norte se encuentra la finca de Vega Sicilia, Retuerta, Quintanilla de Onésimo y Sardón; Al sur con el Granizo, Valimón y Las Rentas, y al sur con Santibañez.
El monte de la Junta de Castilla y León pertenece a esta masa forestal, teniendo una extensión de 1.500 hectáreas, y el resto es propiedad privada.
Además de las viñas, otra de las riquezas que posee La Planta es su fauna y flora. La vegetación que podemos encontrar es autóctona, predominando la encina y el pino piñonero. Dentro de la fauna podemos destacar la presencia del jabalí, ciervo, corzo y muflón, aunque en la finca propiedad de la Junta de Castilla y León, se puede percibir la presencia del lobo. También podemos encontrar edificios emblemáticos, como la Casa de la Marquesa, un edificio señorial que cuenta en su patio con una encina milenaria de enormes proporciones.
Pero a través de este artículo, quisiera recordar la importancia que la Planta (situada en el término municipal de Quintanilla) ha tenido para nuestro pueblo a lo largo del siglo XX. Antiguamente estos territorios estaban dedicados a coto de caza, pastizales, producción de leña, carbón y corteza de encina, que se usaba para curtir las pieles.
El dueño de esta finca fue Don Joaquín Pintó, que vivía en la calle Santiago de Valladolid y allí iba el padre de Edicio Velasco a pagarle el arriendo de los pastos para las cabras, al igual que antes de su padre, los ganaderos que antes que él la utilizaron.
Los ganaderos que la ocuparon, nos cuenta Edicio, fueron Faustino "El Grajo", Mariano "Pierres", Hermógenes "Tío Bigote", el padre de Edicio Pedro "Pollero", Lupicinio, hijo de Benita "La Borrega" y Benicio Redondo, hijo de Daniel Redondo "Urbán". Estos fueron los ocupantes de los pastos de la Planta durante muchos años, hasta que la finca cambia de dueño y éste opta por no arrendar los pastos a nadie.
Nos cuenta Edicio, que los inviernos tenía su padre las cabras en el corral que aún existe, y el pastor vivía en la casa colindante (en la actualidad en estado de abandono), así como en los corrales de Triviño. Estos corrales eran muy bonitos, ya que eran de piedra tirada y los obreros del padre de Edicio y sus hermanos, lo tenía muy cuidado, con todo el rededor de tenadas de leña. La casa del guarda menor, que estaba pegada a los corrales, la tenía muy limpia y arreglada.
Terminada la Guerra Civil, muchas familias en invierno estaban en paro y no tenían leña. Por esta razón mucha gente marcha a la Planta para hablar con el Señor Máximo Sanz, guarda mayor, para que les diera un corte y poder sacar leña para el invierno.
El trabajo consistía en "rozar", arreglar los matorrales, dejándoles lo bueno y quitándoles todo lo malo. Esto venía bien, tanto a nuestras gentes como para el monte. Al guarda le daban una propina, y el que tenía grano, una fanega de cebada. Con esta propina, la cebada recibida y las bellotas que había en la finca, el guarda podía criar unos cerdos maravillosos. Los cerdos de este señor llegaron a pesar 20 arrobas. Aún recuerda Edicio cuando su padre los mataba para el guarda y lo bien que se lo pasaban.
Para trasladarse a la Planta, nuestra gente lo hacía a pie, en macho, en burro o en bicicleta. Algunos llevaban en la bicicleta hasta tres personas, como el caso de los hijos de Fernando "Borreguillo". Una vez que se había terminado el trabajo, se cargaban los carros. Era muy bonito ver 20 carros juntos, todos ellos cargados con la leña. Cuando llegaban al pueblo, a la altura del Matadero, la mayoría se atascaba por el barro y el agua que se acumulaba en esa zona. Por eso iban todos juntos, para que en el caso de dificultades se pudieran ayudar unos a otros.
Otro grupo de personas que trabajaron en la Planta fueron los carboneros. De nuestro pueblo trabajaron en la producción de carbón vegetal de 20 a 30 personas. Pero también venían carboneros de lejos (la mayoría de Salamanca, pero sobre todo los de Puenteduero, que era el pueblo del carbón) y vivían en chozas que ellos mismos hacían al lado del trabajo. Las chozas se hacían con ramas y tierra, de esta forma la humedad no entraba dentro de ellas. En ellas vivían durante la temporada. Casi siempre había una persona encargada de la comida, un niño (incluso con 8 años) o una persona mayor. De nuestro pueblo hubo numerosas cuadrillas que vivían entre semana, y los fines de semana volvían al pueblo. Dormían en las cuadras del caserío. El trabajo se realizaba con las encinas.
Los trabajos consistían en otoño e invierno, limpiar las ramas más finas para hacer carbón de picón. Para hacer el carbón, se quemaban las ramas y se tapaban con tierra.
En primavera y verano se descortezaba los palos más gordos de las encinas, que se habían dejado en invierno con las ramas más gordas. Se descortezaban en primavera, ya que en primavera se hacía más fácil, con unos simples golpes, la corteza salía fácilmente.
Los montes se cortaban cada 14 años, y las cortas estaban divididas por zonas. El tipo de corta era a matarasa (dejar el monte totalmente limpio).
El carbón de picón se usaba para los braseros, y el gordo era para asar (lo que nosotros llamamos barbacoa).
La corteza de la encina se llevaba a Villaramiel (Palencia) para curtir las pieles.
Con la llegada del gas y la poca utilización del carbón y la leña, estos montes dejaron de ser productivos, con lo que los amos decidieron deshacerse de ellos, vendiéndolos para el uso agrícola. Esto fracasó, porque estas tierras no son propicias para el cereal. Se volvió a vender la finca y fue comprada por el actual propietario de las Bodegas Arzuaga.
La gran riqueza de la Planta en la actualidad radica en los viñedos. Las viñas se comenzaron a plantar hace 13 años y los resultados fueron muy positivos. La uva es de gran calidad y el vino que se saca es denominación de origen, Rivera de Duero. Esto ha proporcionado gran cantidad de puestos de trabajo, en los cuales ha participado gente de nuestro pueblo en la plantación, poda y vendimia.

Valerio Arraz, Edicio Velasco y Juan Medina



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