Tres curiosidades

TRES CURIOSIDADES



PERRA CHICA, PERRA GORDA

Ya no circulan actualmente monedas de cinco y diez céntimos como en nuestros tiempos infantiles, por lo que los jóvenes, a pesar de oír hablar de las perras, no lo tiene fácil de entender, pero, ¿de dónde viene lo de perras?
Una de las primeras reformas que dispuso el Gobierno Provisional a raíz del destronamiento de Isabel II fue el sistema monetario. El mayor esfuerzo se puso en que desapareciera la efigie de la reina. A tal fin, se encargó a la Real Academia de la Historia que propusiese los emblemas que habían de figurar en las monedas de oro, plata y cobre, y en el año 1870 se acunaron monedas de cinco y diez céntimos. En el reverso -como emblema- figuraba un león rampante entre otros símbolos, pero el grabador anduvo tan desafortunado que, más que un león, aquello parecía un perro inofensivo. La ironía popular enseguida llamó perro al león y chica o grande a la moneda, según fuera de cinco o diez céntimos. Después derivó en perra chica y perra gorda, y de ahí "no tener ni gorda" y "no tener ni chica".

ANÉCDOTA

En cierta ocasión, el Conde de Villamediana (Juan de Tasis) entró en una iglesia con intención de oír misa. Durante la misa, el sacerdote predicó sobre las ánimas del purgatorio y la forma de rescatarlas del mismo mediante limosnas. Terminada la misa, el sacerdote se colocó a la salida de la iglesia para pedir limosnas en beneficio de las ánimas, el conde le depositó una moneda de oro. "Gracias, excelencia, (dijo el cura), con vuestra generosidad habéis librado a una ánima del purgatorio".
-Cuando una ánima sale del purgatorio ... ¿Ya no puede volver?, preguntó el Conde
-Así es, excelencia -respondió el cura- Ya no puede volver al purgatorio.
El conde alargó la mano y recogió tranquilamente su moneda de oro, saliendo a continuación del templo.

PIENSA MAL Y ACERTARÁS

Cuenta José Mª Javierre: "A una cartería de Madrid llegó una carta con esta dirección: " San Martín de Porres. Cielo".
Desconcertados los carteros decidieron abrir la carta. Dentro aparecía una historia triste de un pobre hombre que apretado por necesidades apremiantes buscaba 50.000 pts y no sabía a quien recurrir. Rogaba a San Martín de Porres que le echara una mano.
Conmovidos los carteros decidieron ayudarle y juntaron 43.000 pts y se las enviaron al pobre hombre. Algunos tuvieron que privarse de pequeños caprichos, pero se sintieron felices porque aquel pobre hombre podría solucionar las necesidades más urgentes.
A los pocos días, otra carta igual. " A San Martín de Porres. Cielo". La abrieron y se quedaron de piedra. Decía: "Glorioso San Martín, muchas gracias por el envío. Pero otra vez envíame el dinero por conducto seguro, pues sólo han llegado 43.000 pts. Seguro que los granujas de los carteros se quedaron con las otras 7.000 pts. Tu fiel devoto. Y firmaba. Como se ve, no siempre es verdad aquello de piensa mal y acertarás. Hay muchos corazones de buenos sentimientos".

Arsenio Arribas



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