Pequñeo inventos


En los tiempos que corren, donde tanto se habla de ciencia, investigación, tecnología e innovación, hablar de los pequeños inventos es una paradoja, pero sin embargo, a estos voy a aludir, ya que creo se merecen un homenaje. Me refiero a los que sin tener un motor, ni engranajes, ni mecanismos especiales, simplemente con el movimiento de las manos funcionan a la perfección.
Comenzamos con la aguja de coser. Tan útil y perfecta, casi tan antigua como la vida. La misma Biblia hace mención a ella y en todas las casa la podemos encontrar. ¡Ojo si se perdiera en un pajar!, sería casi imposible encontrarla.
Otro invento son las tijeras. Son imprescindibles, ya que sirven para mil usos. En una ocasión las perdí y no pude seguir la labor ya que no encontré nada que las sustituyera. Las tijeras son útiles en todas las profesiones, también la de agricultor.

Las pinzas de depilar. Tan crueles a la hora de funcionar, pero qué magníficas en su labor. El peine. Tan sencillo, discreto y juguetón. ¿Con qué nos podríamos peinar sino estuviera él?.

El espejo. Algunos le consideran de mal agüero. Tan coqueto, dispuesto a dar y recibir. Leí una frase que decía: "los espejos harían bien en reflexionar un poco antes de devolver las imágenes".
La cuchara. Tan elegante, justa y comunicativa. Contaba el señor Antonio el Santero una anécdota. Un verano mandó al motril llevar la comida a los segadores. Les llevaba sopa de fideos y se le olvidó meter las cucharas. Cuando lo contaba se reía, pero lo que no contó es cómo se la comieron.
La fregona. Tan pulcra y queridísima por todos. Es un invento reciente y cuando llegó a las casas, fue una gran revolución. Con ella terminó el arrastrarse por el suelo. ¿Y la cama?, ¿qué podríamos decir de ella?. Tiene mil calificativos y es donde pasamos gran parte de nuestra vida. Nos chocaba de pequeños cuando nos contaba el señor Julián Vallejo, que él rezaba todas las noches un padrenuestro por el que inventó la cama. Pues, ¡ala!, gracias a la señora cama. El bastón o cayada. Un simple palo amigo de las personas mayores. Tan firme, útil y socorrido. Le dicen apoyo del peregrino. ¡Bienvenido a la sociedad!.
Otro apreciado invento es el chupete del bebé. Raro es el niño que no lo ha usado. En Andalucía lo llaman consolador de bebé, y yo añado, y también de los papás.
El cepillo de dientes. Los pioneros fueron los árabes que con un palillo de madera en forma de pincel lo impregnaban con una mezcla de ceniza, sal y mirra, para prevenir contra los alimentos que dañaban la dentadura. En la actualidad, el cepillo de dientes, es el ABC de la higiene bucal.
Las cerillas o fósforos. Tan económicas, ¡y como lucen!. Basta con rascar en la tira de una caja, y al instante brilla con luz propia.
El velcro o tiras de pegar. Lo fabrican en los años 60 y fue probado en el primer viaje a la Luna. De este material, fue forrado en su interior, el habitáculo donde estaban las astronautas. La misión de este material, era evitar que los objetos que estaban en la nave, por efecto de la gravedad, no fueran flotando de un lado al otro, sino que permanecieran pegados a las paredes.
Estos son algunos ejemplos, que por simples y familiares pasan desapercibidos, pero que hacen que nuestra vida sea más cómoda. ¡Enhorabuena a todos ellos! Y para terminar, quiero referirme a otro invento que ha revolucionado la sociedad en el siglo XX: "La televisión". Influye en nuestras vidas, hábitos y modos de pensar. Es el primer vínculo de cultura, sus múltiples facetas: información, publicidad, deportes, educación.... Podría asegurar sin errar, que no ha habido en el siglo XX, un invento con tanta incidencia social.

MARUJA ARRIBAS



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