Los viejos zapatos dela humanidad

LOS VIEJOS ZAPATOS DELA HUMANIDAD



Quiero comenzar este editorial felicitando las pascuas a todos los lectores de la revista tiempo y deseando, que este nuevo milenio que vamos a comenzar, sea muy feliz para todos.
He comenzado el editorial con una frase que explica nuestra historia humana: "los viejos zapatos de la humanidad, todos los años cuando llegan estas fechas de fin de año, se colocan en el exterior para recibir el nuevo año y todo aquello que bajo la palabra futuro, iremos recogiendo". Y en este nuevo año, comenzamos un nuevo milenio. ¿Cómo será? ¿qué nos espera? ¿cómo viviremos?. Son preguntas que todos los hombres nos hacemos, pero que las grandes instituciones internacionales han contestado con una palabra muy de moda en este momento: la globalización.br> Nos dicen que vivimos en la aldea global. el capitalismo se ha impuesto en todos los países y todos estamos unidos por la economía, la política y la cultura. hemos llegado a un mundo homogéneo.
En la economía, las grandes multinacionales han incorporado las nuevas tecnologías a sus procesos de producción y están instaladas en todos los países. Los mercados financieros funcionan las 24 horas del día a la velocidad de la luz, moviendo cantidades de dinero que ningún gobierno controla. El trabajo también se ha diversificado en sueldos, contratos, horarios e incluso muchos trabajadores realizan su labor desde su domicilio. Se desea que todos los países respeten los derechos humanos y tengan como sistema político la democracia burguesa, al estilo de europa o norteamérica. El mundo se va uniendo en entidades supraestatales como la unión europea, mercosur...etc. Un país ya no puede vivir aislado, tiene que unirse para poder sobrevivir. En la cultura, los medios de comunicación han uniformado todo a través de la televisión, la informática (internet), las revistas, el cine..... etc. El estilo de vida está uniformado: vestimos, comemos, nos divertimos de una forma parecida. Desde la globalización nos dicen, que todos somos o podemos ser iguales.
Pero, ¿esta unidad es real? ¿todos vivimos con los mismos derechos?. Quizás sea una de las grandes mentiras que nos quieren hacer tragar. Las desigualdades siguen existiendo y las divisiones entre primer mundo y tercer mundo cada día son mayores. Incluso en nuestros países desarrollados, hay cada vez más grupos sociales marginados y empobrecidos. Hay muchas luces y sombras en esta nueva propuesta de globalización, de hacer un mundo más unido y homogéneo. Se mira más al bolsillo, que a la persona y su dignidad.
Ante el reto del nuevo milenio, la humanidad tiene que avanzar hacia un mundo más solidario y justo. Tenemos que vivir la fraternidad con los más necesitados, apoyando a las instituciones o grupos que ayuden al desarrollo de los pueblos y comunidades. Vivir un estilo austero, no consumista y ecológico. No comprar productos fabricados por empresas que no garanticen los derechos sociales mínimos (trabajo infantil, sueldos de miseria, jornadas laborales interminables) y no respeten la naturaleza. Tenemos que comenzar a respetar a las personas de las diversas culturas. Debemos exigir de todos los países tengan una verdadera democracia y que puedan gestionar sus economías sin estar sujetos a los grandes poderes multinacionales, que muchas veces apoyan dictaduras inhumanas. Exigir que los beneficios de las nuevas tecnologías lleguen a todos los pueblos (medicamentos, avances científicos, maquinaria), poner grandes impuestos a las grandes fortunas y a los grandes salarios, crear bancos solidarios para evitar que los capitales sean invertidos en empresas antisociales, o de armamentos.
El papa juan pablo ii en un viaje que realizó a norteamérica dijo: "para poder medir lo que realmente vale un pueblo o una sociedad, no hay que atender a su renta per capita, ni al producto interior bruto, ni a sus arsenales atómicos, ni a sus completos museos de arte, ni que imponga su comercio en el mundo, o se consuman sus bebidas o cintas cinematográficas. el tamaño moral de una nación, se mide única y exclusivamente por el trato que da a los más débiles de su pueblo y de los demás pueblos". Este es sin duda, el gran reto de la humanidad, la verdadera medida para poder juzgar nuestro mundo, el trato que damos a los más débiles. Y el trato que actualmente damos a los más débiles, deja mucho que desear. La globalización, que puede ser un maravilloso medio para construir un mundo mejor, se convertirá en un medio de destrucción de pueblos, culturas y economías débiles, en manos de hombres e instituciones sin escrúpulos, que solo miran los números de sus ejercicios contables. Con el tiempo, si no abrimos los ojos, todo eso se volverá contra nosotros.
Hay una frase preciosa y a la vez alarmante en el evangelio de san lucas 18,8: "pero cuando venga el hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?". Nuestro gran reto como humanidad es poder creer sin medida que todo es posible. No hay que desanimarse a pesar de que los viejos zapatos de la humanidad estén ya muy estropeados y llenos de agujeros, porque siempre habrá hombres y mujeres dispuestos a echarles un remiendo. y ese remiendo, lo podemos echar, tú y yo. ¡animo!.


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