LA HISTORIA ES VIDA
LA HISTORIA ES VIDA


Siguiendo con la explicación de nuestro retablo mayor, nos encontramos con la imagen de San Pablo.
Si tuviéramos que describir la vida de San Pablo, la resumiríamos como la vida más fascinante que un hombre ha podido vivir. Desde su conversión no paró de viajar y predicar.
Pablo nace en Tarso (Asia Menor), 10 años después del nacimiento de Cristo. Su primer nombre fue Saulo y descendía de una familia judía muy fervorosa. Conocía las lenguas hebrea y griega. Esta última le sirvió mucho durante su vida de misionero.
Durante la vida de Jesús, Pablo no estuvo en Palestina y no lo conoció personalmente. Pero después de la muerte de Jesús, fue a Jerusalén a perseguir a la iglesia naciente. El primer mártir de la Iglesia fue San Esteban, y Pablo estuvo presente en su lapidación. Después de este suceso, Pablo se dirigió a Damasco para traer presos a Jerusalén a los seguidores de Jesús. Pero en el camino, escuchó una voz que le decía: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?". Al momento perdió la vista y se dirigió a Damasco. Allí, después de tres días, un cristiano llamado Ananias le fue a visitar y en nombre de Jesús le curó la ceguera. Desde ese momento abandonó el judaísmo y se convirtió al cristianismo.
Su primera predicación fue en la sinagoga de Damasco. Los judíos tramaron asesinarlo y tuvo que huir de Damasco ayudado por los cristianos, que le descolgaron por la noche en un canasto por las murallas de la ciudad. Refugiado en Jerusalén, también tuvo que huir perseguido por los judíos. Se fue a Cesarea y de allí a su ciudad natal, donde pasó varios años.
A Tarso llegó Bernabé y se lo llevó a Antioquía para que le ayudara en la predicación. De Antioquía, la comunidad cristiana envió a Pablo y Bernabé como misioneros.
Pablo realizó durante su vida 4 grandes viajes. El primer lugar donde evangelizaron fue Chipre, donde Pablo y Bernabé convirtieron a muchos al cristianismo. La conversión más importante fue la del mismo gobernador que se llamaba Sergio Pablo. En honor al gobernador, Saulo se cambió en nombre por el de Pablo. Más tarde fueron a Pisidia, Iconio, Listra terminando en Antioquía. La primera ciudad europea que visitó fue Filipos. Allí atacó a los adivinos y terminó con su negocio. Como venganza, estos le apalearon y lo metieron en la cárcel. Después de estar un tiempo en prisión, marchó a Atenas donde tuvo muy poco éxito en su predicación. De Atenas pasa a Corinto (una gran ciudad costera muy próspera). Estuvo predicando durante un año y seis meses y logró convertir a muchos al cristianismo. Trabajó haciendo tiendas de campaña para ganarse la vida.
Marcha a Efeso, donde estuvo bastante tiempo. Allí atacó a los que adoraban a la Diosa Diana y convirtió a muchos al cristianismo. De Efeso salió con destino a Jerusalén para llevar dinero, que había recogido de sus comunidades, para los pobres de la comunidad cristiana. Cuando llegó a Jerusalén, los judíos promovieron un tumulto y estuvo a punto de ser linchado. Fue salvado por el ejército romano que le sacó de la ciudad y le llevó a Cesarea, donde estuvo preso 2 años. Los judíos pidieron a los romanos que lo llevaran a Jerusalén para ser juzgado, pero como Pablo tenía ciudadanía romana, pidió ser llevado a Roma y ser juzgado por el Cesar. Fue enviado a Roma en un barco custodiado por soldados, pero el barco naufragó en la travesía, pudiendo llegar a la Isla de Creta y salvarse. Mas tarde, consiguieron pasaje en otro barco y llegaron a Roma. En Roma estuvo preso dos años en una casa, con un centinela a la puerta. Los cristianos pudieron visitarle y ayudarle durante su prisión. Durante la persecución de Nerón contra los cristianos, el emperador mandó matar a Pablo cortándole la cabeza.
Pablo será considerado el Apóstol de los gentiles y el autor de 13 cartas, que la Iglesia conserva como un tesoro en el Nuevo Testamento. Gracias a él, el cristianismo se abrió a todos los hombres. La fe es lo único que une al hombre con Dios y no la pertenencia a un pueblo o una raza. Su fiesta se celebra el 29 de junio.
Viste túnica y manto como los apóstoles, de cuyo grupo siempre forma parte. De echo, se le coloca en un lateral del sagrario (cerca de Jesús) y al otro lado al San Pedro.
Como atributo personal tiene la espada (excepcional mente un cuchillo o hacha), que quiere indicar el instrumento de su martirio, pero también el estilo tajante de su predicación (como espada de dos filos). También aparece un libro en su mano, recordando que fue un escritor sagrado.

Juan Medina



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