La historia es vida
LA HISTORIA ES VIDA


En el número anterior hablamos sobre la estructura de nuestro retablo, autor y partes. En este número vamos a comenzar su explicación detallada, describiendo sus partes y el significado de cada una de las imágenes que aparecen en él.
En la base de nuestro retablo aparecen representados los cuatro evangelistas, los Padres de la Iglesia y los fundadores de las grandes órdenes religiosas. Esto tiene un significado: nuestro conocimiento de Jesús proviene de los Evangelios, de los cuatro autores y también de los padres y doctores de la Iglesia que en los comienzos de la misma anunciaron la vida de Jesús. Si la base de nuestra fe son los Evangelios que significan buena noticia, no es de extrañar que la base del retablo sean precisamente los cuatro Evangelistas.
Sí nos fijamos, en nuestro retablo encontramos a cada evangelista representado con su símbolo correspondiente. Esta simbología viene del profeta Ezequiel, quién habla de cuatro caras o cuerpos con sus respectivas alas.
SAN MATEO: la cara de hombre simboliza a Mateo, porque este evangelista, más que los otros tres, resalta en su evangelio la humanidad de Cristo. Cristo fue verdadero hombre, y no un Dios que pasó por la vida sin encarnarse en ella. Es una lástima a San Mateo le falte la figura de hombre debajo del libro, pero debido a que se instaló un sagrario que no era del retablo, rodeado de columnas, se mutiló ésta figura y en la actualidad nuestro retablo aparece con ésta pérdida irrecuperable. ¡La Historia es así!.
SAN LUCAS: aparece representado con un toro o un buey y significa el carácter sacerdotal de Cristo. Cristo es como el toro que es sacrificado ante Dios, a ejemplo de los sacrificios judíos que ofrecían animales a Yahvé. Con Cristo todos los sacrificios del pueblo judío son eliminados ya que su sacrificio es único. El único sacrificio que el hombre puede ofrecer a Dios es Cristo a través del gran sacrificio eucarístico.
SAN MARCOS: aparece representado con un león, por recalcar en su evangelio la resurrección de Cristo. Los leones cuando tienen cachorros, en los primeros días les sacan de su letargo con grandes rugidos, ya que nacen aletargados y durante tres días parecen que están muertos y después resucitan por los rugidos de sus padres. Marcos ve a Juan Bautista como el león que ruge y despierta a los pecadores de su letargo, para preparar a Cristo, que después de su muerte, estará tres días dormido hasta que Dios le despierte de entre los muertos.
SAN JUAN: aparece representado con el águila, que nos presenta a Cristo elevándose como las aves hacia el padre. Cristo aparece como un ser divino, como el Hijo de Dios. Si Mateo nos ofrece a Cristo como un hombre, Juan nos representa a ese mismo hombre como el Hijo de Dios. No es un hombre cualquiera, es el único y verdadero Hijo de Dios.

Juan Medina



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