"Historia de la GUARDIA CIVIL" parte 1ª, por: Edicio Velasco
Historia de la GUARDIA CIVIL en Cogeces del Monte

   En el año 1934 hay un grave accidente. La pareja de la Guardia Civil viene de servicio de Campaspero de noche con los caballos. Ven como viene un coche sin luz. Un guardia llamado Bricio se atraviesa en la carretera con el caballo para que pare. El coche no para y del golpe parte la pierna al guardia y la pata al caballo. Bricio grita a su compañero Pablo que dispare a los ocupantes, pero afortunadamente este no dispara, y digo afortunadamente, ya que el incidente fue un malentendido. El coche era de¡ señor Moral, fabricante de harinas de Campaspero, íntimo amigo de los guardias. Este señor y su hijo Julio venían de Valladolid con el dinero para pagar el trigo y a los obreros y creyeron que los que les paraban eran bandidos que querían robarles el dinero. Aclarado esto, todo queda en un malentendido, con la muerte del caballo que no tenía cura, y Bricio tres meses en cama hasta que se recuperó.
Al día siguiente, Frutos Arribas mata al caballo y saca unos chicharrones y chuletas extraordinarios, que a mucha gente le vino muy bien, a pesar que en aquella época no se comía carne de caballo.
   En los años 30 hay un gran movimiento político con numerosas revueltas. La Guardia Civil tiene que actuar para poner paz. Los partidos de izquierda no lo acepta y surgen una serie de incontrolados que empiezan a quemar Iglesias, conventos y cuarteles de la Guardia Civil. La Dirección de la Guardia Civil ordena a todos los cuarteles que las familias de los guardias no duerman en estos. De esta forma, todas las noches, las familias de los guardias tienen que dormir en casas particulares de amigos de confianza. Una vez que se calma la situación, la Dirección de la Guardia Civil aumenta el número de efectivos de¡ puesto en dos guardias más de infantería y Valeriano tiene que ampliar el cuartel una planta más con dos nuevas viviendas. La obra la hizo un albañil de Cuellar apodado el Mosca en el año 1934. Todavía me acuerdo de la gran escalera de madera que hizo en la calle para poder subir las piedras y el barro al más estilo romano.
   A Valeriano le tenemos que agradecer la gran calle que dejó, ya que antes sólo existía un triste camino de carros, y hoy gracias a él podemos tener una calle hermosa que lleva el nombre de calle Nueva.
   A primeros de 1936 el cabo Acosta se encontraba en el café de Borreguillo tomando café con un grupo de amigos. Les enseña la pistola y en ese momento se disparó accidentalmente con la gran suerte que no dio a nadie y salió el tiro por el balcón. En el año 1936 estalla la Guerra Civil y en el cuartel no queda más que el cabo. El soltero que había lo llevan al frente, y lo pasan al ejército con la graduación de sargento, los casados pasan a las capitales, quedando aquí las familias. Los caballos también son trasladados al frente. Para cubrir las bacantes de los guardias, vienen seis falangistas voluntarios de Campaspero. Estos estaban a las órdenes del cabo Acosta y dormían en colchones en el suelo. El servicio lo hacían en un coche requisado, el mismo con el que sufrió el accidente anteriormente mencionado. Estos tenían un chofer pagado que se llamaba Eladio, ya que antes había muy poca gente que supiera conducir.
   Esto dura tres meses, hasta que muchos guardias civiles se pasan de la zona roja a la nacional, como así las denominaban durante el conflicto. A estos les traen a los cuarteles a cubrir los puestos de sus compañeros que estaban en el frente. Pero las condiciones en las que vienen son penosas: sin moral, porque en la otra zona habían dejado a sus familias, mal vestidos (con un mono azul y zapatillas) ya que en la otra zona se la quitaron porque fue suprimido el cuerpo. Así estuvieron una temporada hasta que les dieron botas negras y les hicieron el uniforme. Estos pasan una temporada aquí y como ocurrió antes, los jóvenes van al frente y los mayores a las capitales, y les sustituyen otros guardias que como ellos se pasan de zona.
   Pasado más de un año, la cosa se normaliza en el frente y los antiguos guardias vuelven al pueblo con sus familias. Estos se dedican a la comarca, haciendo controles de carreteras, vigilancia de¡ estraperlo que ya comenzaba a funcionar.
   Una vez pasada la guerra civil, en el año 1941 viene a este puesto el cabo Valeriano Cordera. Este se hizo muy famoso por reprimir las cencerradas y no querer pagar el votifuera, dos costumbres que existían en nuestro pueblo. Las cencerradas se hacían a los viudos que se casaban y el votifuera era la propina que tenía que dar a los mozos el forastero que saliera con una chica de¡ pueblo. El cabo Valeriano salía con Elo, hija de Don Mariano y la peña de Dionisio Juanillo le pide la propina. El cabo les dice: "A vosotros sí que os voy a dar el votidentro". Después de Valeriano, viene a este puesto el cabo Ramos, uno de los cabos con más historia ya que estuvo aquí muchos años. Era muy dado a enseñar la verga, aunque no la usara. Le tocaron los años de¡ hambre y por lo tanto de¡ estraperlo, cosa que tenía que vigilar. Contaba este hombre que estando en casa de los Tintafinas, de servicio a las 2 de la noche, pasó un señor en bicicleta con un saco de harina. Le dan el alto, pero este no para y le persiguen con sus bicicletas durante mucho tiempo hasta que le pillan. Cuando le pillan le dice Ramos: "No le voy a denunciar porque usted es un superhombre. Nosotros en bicicleta sin peso nos ha costado un grandísimo esfuerzo pillarle a usted que llevaba un saco de harina de varios kilos. Espero que no vuelva más".
   Otro día viene un señor de Quintanilla, "Cadenas", de noche a pie a por pan para sus 10 hijos, con tan mala suerte que ese día estaba la fiscalía revisando las panaderías. No le pudieron vender pan y el hombre fue donde mi padre llorando. Mi padre le dio dos panes, con la mala suerte que en el matadero le para el cabo Ramos y le pregunta de donde los ha sacado. El pobre hombre le cuenta la historia y Ramos se fue a la panadería y le dio otros dos panes dejándole libre.
  En el año 1950 siendo alcalde Alfonso Esteban y Filimón comandante del puesto de la Guardia Civil de nuestro pueblo se nos ocurre a los recien casados y a los mozos festejar los carnavales. Como estaban prohibidos, pedimos permiso al señor Alcalde y este nos lo concede. Sacamos a la plaza un toro simulado con Moreno Herguedas y Miguel Niño dentro de la piel de¡ toro, Salvador Villegas actúa como torero y en el primer pase, haciéndose el chulo Filimón para la corrida y mete a toro y a torero en la cárcel y se prepara un follón. Este hace ademán de sacar la pistola, la gente mayor se lo recrimina y Filimón se acojona. Las autoridades toman parte y toro y torero salen fuera. Aún recuerdo a Dioni, llorando y besando a Salvador cuando salía de la cárcel como un héroe. En el año 1958 a unos graciosos se les ocurre saltar a los corrales de los guardias. Se llevan los gallos padres, dejando una esquela de defunción en la que decía: "A las tres de la mañana nos quedamos viudas".
   En el año 1968 la Dirección General de la Guardia Civil, ofrece a nuestro ayuntamiento, siendo alcalde Alfonso Esteban, hacer un nuevo cuartel en Cogeces si el ayuntamiento le cede terreno. El ayuntamiento acepta y en el año 1971 se hace el nuevo cuartel y se trasladan a él los guardias, dejando en antiguo edificio a su dueño.
   Aquí quiero destacar la buena voluntad para llegar a un acuerdo para la adquisición de¡ terreno. El terreno donde se sitúa el nuevo cuartel era propiedad de Isaías Vallejo. El ayuntamiento le paga 25 ptas el m2 y él acepta sin ningún problema. ¡Así da gusto!. Nuestras autoridades siempre que el pueblo ha necesitado terreno ha intentado adquirirlo desde el diálogo, y gracias a Dios, siempre ha dado un buen resultado. Desde estas líneas quiero dar las gracias a todos aquellos que han cedido terrenos para el bien y desarrollo del pueblo y han hecho posible el progreso y desarrollo de nuestro municipio.

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Edicio Velasco

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