"Historia de los corrales y casas de campo en los siglos pasados"
Historia de los corrales y casas de campo en los siglos pasados

No se sabe de qué siglo datan los corrales de campo dado que algunos se encontraban en muy mal estado y daban la impresión de ser antiquísimos. Hasta hace años que empezaron a desaparecer, teníamos en nuestro término 137 corrales de piedra tirada (consiste en poner piedra sobre piedra sin otros materiales). Los corrales tenían y tienen unas dimensiones de 1 00 m2 y 2´5 ni de altura aproximadamente. Su portería 1 metro de anchura y todos los días el pastor la tapaba y destapaba al encerrar y soltar el ganado, con piedras adecuadas para facilitar su trabajo.

Estos corrales estaban solos, apareados, en grupos de 3 o 4 y en varios de ellos había chozas, también en piedra seca; unas en forma de bóvedas, otras cubiertas de maderos, ramas y malezas para protegerlas de las inclemencias. También en algunos de estos conjuntos había chozos, estos construidos con piedra y cal, como el de los Pedritos en Cabezaespeso, el de los Monagos en Casas de Rey y el de los Peñas en los Hilos. Estos existen y están en muy buen estado.

Todo esto viene de siglos pasados y a principios de este y a mediados todavía existían estos corrales y chozas, pero con la construcción y reparación de las carreteras, arreglos de caminos, edificaciones, instalaciones de molinos de machacar piedra en nuestro término y por último concentración parcelara en 1987, han desaparecido la mayoría, quedando en la actualidad unos 25, algunos de ellos no en muy buen estado. Algunos, con el de las Ánimas del Señor Hilario, históricos, porque en 1944 la Guardia Civil de aquí, mató una vaca con cría, que se había escapado de la manada de toros que llevaban para las fiestas de Peñafiel. Antes, estos iban a pie por el Valle de Valimón y Granizo hasta Peñafiel y raro era el año que no se escapaba alguna res en nuestro término, casi siempre vacas y en muchos casos con cría, haciendo pasar mucho miedo a segadores, motriles y motrilas.

Otros corrales en regular estado son los del Señor Valerico, al lado del antes mencionado, en Contera, hoy en la parcela de Arsenio Nido y se han librado de desaparecer, por las hijas de este, al limpiar las parcelas.


Todos los corrales de campo estaban distanciados del pueblo, pero estos mencionados serían de los más lejanos. Se encuentran a 9 km, lo que nos puede dar una idea de lo durísimo que era la vida de los pastores en aquella época. Tenían 18 km de camino a pie el pastor y el zagal (12 a 14 años), que una vez que pasaba esta edad, ya era pastor. Sí al camino le añadimos el pastoreo, es fácil deducir el trabajo enorme de estas personas. Aquí cabe una pregunta; ¿qué jubilación tendrían que tener estas personas que trabajaron 16 horas diarias todo el año, desde los 12 años hasta los 65?. Se les tenía que caer la cara de vergüenza a los legisladores cuando hablan de justicia social.

También tenemos en nuestro término dos casas de campo del siglo pasado, con corrales. La de Pavero, antes ocupada por la familia de los Cantitos. En 1932 esta casa la compra la familia de los Paveros, de ahí su nombre actual. La familia estaba compuesta por el matrimonio, señores Benito y Emilia y 6 hijos. La casucha la convierten en un caserío, con buen servicio para ellos y refugio para pastores y agricultores de Langayo y Cogeces, ya que está situada en la misma raya de los des pueblos. Debo destacar la figura de esa gran mujer, Emilia, que disfrutaba en cuanto alguien venía a pedirles algún favor.

La casa del tío Curita, está situada en la cañada de Valdecelada, junto a la carretera de Valladolid, a 9 km de Cogeces, y según me contó mi tío Prásedes, las escardadoras, mujeres y niños, iban allí a escardar y venían al pueblo andando. Esto sucedía a primeros de siglo. Parece increíble en la actualidad, pero fue una realidad en su época. Esa casa siempre perteneció a la familia de los Villares, hoy de un descendiente, Felicito Villar. La última familia que vivió en ella, fueron los señores Pascual y Josefa y sus cuatro hijos. Esta familia vivió en renta, con la mala suerte que los padres recibieron en ella la mala noticia de la muerte de dos hijos en la guerra. Casa y corral hoy son ruinas y parece mentira que en ellas pudieran habitar la familia y los que iban a refugiarse allí, ya que la familia era muy cariñosa, muy querida en el pueblo, tres caballerías, un atajo de ovejas, gallinas y cerdos para la matanza.


Edicio Velasco

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