Historia de la cabra en Cogeces del Monte

HISTORIA DE LA CABRA EN COGECES DEL MONTE



La historia de la cabra en Cogeces es de toda la vida. La han conocido siempre nuestros antepasados, pero parece que todo su esplendor y desarrollo lo tiene en el siglo XX, y más concretamente en las décadas de 1920 a 1936. A partir de esta fecha fue decayendo poco a poco, hasta tal punto, que al terminar este siglo, no habrá ninguna en nuestro pueblo, ya que solo existen 5 o 6 que tiene Clemente y que según me cuenta las piensa quitar.
Es triste que desaparezca de nuestro pueblo un animal tan bonito y que tanto beneficio hizo a la sociedad. ¡Cuantos niños amamantó y cuanta hambre mató con sus sopas de leche!. Después de este prólogo diré, que en la época más espléndida de este animal, en nuestro pueblo había 1.200 cabezas.
Las tenían familias enteras: La familia de Pablo "Cristo", casi todos sus hijos tenían una punta. En la familia de Benita "la Borrega", sucedía lo mismo. Cuando se les casaba un hijo, le daban una punteja, y por ahí empezaban. Por otro lado, estaba mi padre, Pedro "Pollero", que tenía 300, Hermógenes "Tío Bigote", tenía 200 y Victoriano Vallejo 100. La cabrada del pueblo tenía 200, ya que casi todos los vecinos tenían su cabra y algunos dos.
El trabajo de las personas que se dedicaban a cuidar de este ganado en invierno era durísmo. Tenían que salir del pueblo de noche al monte y volver de noche al pueblo.
Era muy curioso. Para recogerlas por la mañana el "Tío Chivito", Pelayo, Onorio, Tino y Antonio tocaban una trompeta y muchas cabras al escuchar el toque iban solas al corral de las cabras, que así lo llamaban, donde se recogían las cabras del pueblo.
Primero fue el de Secundino Tintafina, en la calle de la Iglesia. Luego el de Valerico en el Callejón del "Tío Conrado" y por último el de Antonio. Estas personas mencionadas fueron los cabreros de todo el pueblo.
La cabra era muy social ya que se la quería mucho. En algunos casos eran un poco lechuzas y hacían alguna trastada en las cocinas, de todas formas, casi todas daban un par de chivillos y a veces incluso tres, que estaban muy ricos. Leche daban medio año y con ella desayunaba la familia: ¡Qué sopas más ricas!.
Las cabradas particulares, en noviembre iban a los montes y volvían en abril. La Planta, Las Rentas, El Montecillo, Carrascal, Alambrado, La Dehesa, Valcorba y el Quiñón.
A la Planta, Carrascal y Alambrado, siempre iban las cabras del Tío Bigote y las de Pedro Pollero. A las Rentas, las de Alfonso Cristo. Al Montecillo todas las de la familia de Benita la Borrega y los Cristos. Luego estos se pasaron a la Dehesa. El trabajo de estos hombres era durísimo, ya que tenían que trabajar durante 16 horas.
La leche de estas cabras se vendía en los pueblos de alrededor: Campaspero, Bahabón, Torrescárcela, Cuellar, Viloria, Montemayor, Santibañez, Traspinedo, Sardón y Quintanilla.
Con el tiempo la cabra va poco a poco a menos. ¿Causas?. Hay varias, pero las más importantes es que los dueños de los montes ya no las admiten, su leche ya no es importante ya que hay mucha de vaca y la medicina hace mala prensa sobre la leche de cabra. ¡Con los niños tan lucidos que se han criado con ella!. Por otras parte nuestro término ya se labra mejor y el pasto de la cabra desaparece. Estas son algunas de las causas de su desaparición y en la actualidad, solo nos queda el recuerdo y la nostalgia.
Gracias cabra por el bien que hiciste a la sociedad cuando existía mucha hambre entre 1936 y 1950.

EDICIO VELASCO



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