GRASA, ACEITES Y LUBRICANTES

GRASAS, ACEITES Y LUBRICANTES



La denominación de GRASAS incluye numerosas sustancias que pueden ser líquidas o sólidas, entre ellas se encuentran los aceites (vegetales, animales y minerales) que se encuentran en estado de líquido viscoso y las ceras (animales y vegetales) que se encuentran en forma sólida, aunque presentan puntos de fusión bajos y con un ligero calentamiento se suelen licuar.
Las grasas son sustancias muy difundidas entre los seres vivos, tanto vegetales como animales. Constituyen las reservas energéticas más eficaces y son los mejores aislantes térmicos. Unas son comestibles y otras no se pueden digerir. Pero las grasas animales y vegetales pueden usarse con fines distintos a la alimentación, como por ejemplo para suministrar energía, tanto luminosa (velas, candiles,...), como calorífica.
Entre las propiedades de las grasas se encuentran su alta viscosidad, la baja densidad y la nula solubilidad en agua (inmiscibilidad), lo cual dificulta enormemente su limpieza. Pero también tienen un fuerte carácter lubricante, es decir, son capaces de suavizar las superficies metálicas o de otra naturaleza, evitando desgastes y disminuyendo rozamientos y calentamientos en mecanismos de todo tipo, desde la bisagra de una puerta hasta motores de todo tipo.
Sin embargo, la acción lubricante de las grasas animales y vegetales no es tan completa como la que proporcionan los aceites minerales, obtenidos como subproducto del refino del petróleo o de la hulla. Para empezar, los aceites minerales presentan una mayor estabilidad frente al tiempo y frente al calentamiento. Muchos aceites vegetales y animales se oxidan (o enrancian) generando sustancias ácidas al cabo de un tiempo de exposición al aire, de modo que, si se emplean para lubricar piezas metálicas pueden corroerlas con gran rapidez.
En la actualidad, existe una amplia gama de mezclas de aceites (aceites minerales y sintéticos) con aditivos de naturaleza diversa, como antioxidantes, anticorrosivos, detergentes, etc, que hace de estos compuestos unos sistemas muy complejos.
Ha aumentado tanto el uso de lubricantes líquidos, que la cantidad de residuos se ha hecho muy elevada y no es posible una adecuada eliminación.
Durante muchos años, los aceites usados se han quemado en calderas o recipientes adaptados, suministrando un gran rendimiento calorífico. Sin embargo, debido a la complejidad de las composiciones y a las reacciones de algunos de los aditivos, los humos y gases que se producen en la combustión contienen muchas sustancias perjudiciales y ahora está prohibido quemarlos. En consecuencia se incrementa el problema de la eliminación de estos materiales.
En los últimos tiempos se están disponiendo puntos de recogida de los aceites, con el fin de llevarlos a una planta de tratamiento donde, en parte se recuperan y en parte se transforman en sustancias menos peligrosas.
Es importante que ningún tipo de aceite vaya a parar a lugares cercanos a fuentes y manantiales ya que inmediatamente acabarían incorporados a los acuíferos y podrían contaminar grandes cantidades de agua, suministrando, en primer lugar un sabor desagradable y posteriormente, la formación de compuestos secundarios de difícil eliminación y gran toxicidad.
Pero la presencia de aceites en las aguas naturales perjudica a la vegetación y a los animales que dependen de ellas, ya que al flotar en el agua le cubre de una monocapa impermeable que evita el intercambio de oxígeno causando la muerte de peces y otros animales y favoreciendo el crecimiento de algas y otras plantas anaerobias que deterioran el agua.
También conviene extremar las precauciones con los aceites de cocina, ya que su efecto es el mismo. Se debe evitar su vertido por las cañerías.
Cuando tengamos que deshacernos de aceites, de cualquier tipo, lo más recomendable es recogerlos en alguna garrafa y cuando la cantidad sea suficiente llevarlos a un punto de recogida, aunque ésto pueda suponer un sacrificio, a la larga mejorará nuestra calidad de vida.
Las autoridades está disponiendo puntos de recogida de residuos (aceites, plásticos, papel, etc.) en varios puntos de la provincia, aún no tenemos ninguno aquí, pero si se plantea la necesidad, seguramente se colocará.

A. del Valle González



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