Entrevista a Francisco Martín y Virgilia Cuéllar

Francisco Martín y Virgilia Cuéllar

Me llamo Francisco Martín Sacristán y nací en Cogeces el 9 de Marzo de 1918. Mis padres se llamaban Arsenio y Gregoria. Fuimos tres hermanos: Marcial, Manuela y yo (yo soy el segundo). Mi padre era agricultor y esquilador. Me llamo Virgilia Cuellar Olmos y nací el 27 de noviembre de 1921. Mis padres se llamaban Manuel y Osoria. Fuimos 5 hermanos, pero 2 de ellos murieron muy pequeños de sarampión y Teodoro que murió con 33 años. Tengo una hermana que se llama Isabel (casada con un hermano de Salvador Villegas) que vive en Brasil.

INFANCIA:
Comencé la escuela con 6 años y mis profesores fueron Don Bautista y Don Salvador. Recuerdo que éramos muchos chicos en la escuela (80 a 90) y como el profesor no podía atender a todos, los más mayores eran nuestros maestros. La escuela duraba muy poco tiempo pero la enseñanza era completa, salías con las cuatro reglas aprendidas. De Don Salvador guardo muy buenos recuerdos, era una persona muy buena. Pero la verdad, en aquella época, debido a la masificación en las clases, dábamos mucha guerra. Me acuerdo que una de las faenas era quitar el tintero del pupitre y quemar papeles por debajo, parecía una chimenea. A mí lo que más me gustaba eran los problemas y la caligrafía. Virgilia nos cuenta que su padre murió con 37 años cuando ella tenía 4. Murió de tuberculosis. Murió en casa y al tiempo de morir, nos mandó llamar a todos los hijos y le dimos un beso de despedida. Mi padre era natural del Portillo. Fue un hombre instruido, estudió ingeniería mecánica (construyó una máquina de beldar). De joven marchó a Bilbao a trabajar y luego se fue a Francia. Vino a Cogeces por el suegro de Julia, el señor Julio, que necesitaba un herrero para su taller. Aquí conoció a mi madre y se estableció. Con el tiempo montó un taller (obra suya es parte del balcón de la Casa del Tío Bigote) en la casa donde vive Marcial y María Cruz. Más tarde se marchó a Portillo y allí murió. Mi madre tenía tres hijos y estaba embarazada de otro. Se vino al pueblo. Pero los padres de mi padre me reclaman y me llevan con ellos a Valladolid. Viví en la calle Caamaño desde los 4 años hasta los 11. Cuando murió mi abuelo, me vine al pueblo. Mi abuelo Máximo me quiso con locura y de él guardo un gran recuerdo. Cuando llegué al pueblo fui a la escuela de Doña Gila. Fue una maestra muy buena, económica, con mucho aguante y comprensiva (sabía la situación en la que se encontraban todas las casas). En el colegio escribíamos con pluma y como la tinta costaba mucho, mezclábamos anilina con agua. Teníamos una enciclopedia que contenía todas las materias. Además a la chicas nos daba corte y confección.


JUVENTUD
Después de terminar la escuela comencé a trabajar con mi padre y mi hermano Marcial de esquilador. El oficio viene de familia, ya que mi abuelo y bisabuelo fueron esquiladores). Esquilábamos caballerías y ovejas. Al principio no sabíamos mucho el oficio, pero con el tiempo y con la ayuda de mi padre que fue un gran maestro para nosotros, fuimos aprendiendo. LA GUERRA Con 18 años nos movilizaron para ir al frente (éramos 18 en la Quinta). Fuimos a un cuartel a Salamanca a aprender la instrucción durante 3 meses y después al frente. Fui destinado a un escuadrón de caballería (éramos 30) ya que les dije que era esquilador y conocía el ganado. Estuve en Teruel, Belchite, en Guadalajara 2 años, y el final de la Guerra me pilló en Valencia. En Guadalajara me acuerdo que me vi con mi hermano después de 22 meses, fue muy emocionante para los dos. De la Guerra me acuerdo el frío y las penurias que pasamos. Después de la Guerra tuve que hacer el servicio militar en un cuartel de Zaragoza durante dos años y medio. Estuve muy bien ya que estaba como asistente de un capitán (hacer los recados y lo que me mandara).

¿VUELVES AL PUEBLO?
Volví al pueblo con 24 años y con 25 años comencé a hablar con mi mujer. La conocí en el baile de Borreguillo. Estuvimos dos años de novios y nos casamos. Me casé el 11 de Octubre de 1944, estaba de sacerdote Don Hilario. A la boda fue muy poca gente (25 personas) y la comida la dimos en casa de mi padre (una paella). La gala fueron 300 pts (el dinero fue para pagar deudas). Estuvimos viviendo en casa de mi suegra durante 7 años.


¿CUÁNTOS HIJOS TUVISTEIS?
Tuvimos 8 hijos: Encarna, Paco, Rosario, Natividad (muerta con 5 meses por la tosferina), Gloria, Angelito (que murió con pocas horas), Jesús y Teodoro.

¿EN QUE TRABAJASTE?
Como he dicho antes, mi principal trabajo fue el de esquilador y estuve un tiempo de obrero. Pronto comencé a llevar tierras en renta, llegué a trabajar 100 obradas. De esquilador trabajaba con mi hermano. Las caballerías se esquilaban tres veces al año. El trabajo lo tenías que hacer en domingos o días de fiesta para que no perdieran labor. Mi padre fue un gran maestro y nos enseñó bien el oficio. Incluso nos enseñó a poner frases en la piel de las caballerías, como Viva España, Viva mi novia...etc. En aquellos tiempos llegamos a esquilar 100 caballerías en el pueblo. Las herramientas de un esquilador son muy pocas: tijeras, maquina manual con dos peines y el acial.

¿ESQUILABAIS OVEJAS?
Con las ovejas comenzábamos en el mes de Junio y terminábamos en agosto. El esquileo lo hacíamos en el pueblo, en los corrales de los pastores. El pastor nos ataba el animal y comenzábamos a esquilar por el cuello. Había que sacar el vellón de una sola pieza ya que la lana valía dinero en aquella época. La lana se metía en cestos y se la salpicaba con agua y zotal. Era un trabajo durísimo, ya que empezábamos al amanecer y terminábamos al anochecer. Lo que más se resentía era la columna, las muñecas (las tenía que llevar vendadas) y la cara se hinchaba. Solíamos esquilar de 50 a 60 ovejas al día y nos pagaban 2,50 pts por cada una. Cuando terminábamos de esquilar en Cogeces nos íbamos a Bahabón.

SOIS PESCADEROS
La necesidad nos obliga a mirar como poder ganar una perrillas y decidimos vender pescado. Pusimos la pescadería en el portal de la casa de madre (cuenta Virgilia). Teníamos un mostrador de madera y con la romana pesábamos el pescado. Paco iba a por el pescado a Peñafiel en un carro y se lo compraba a Nicanor, un almacenista. Se tenía que levantar muy pronto. Una vez, entre Manzanillo y Langayo le quisieron robar. Había unos que estaban escondidos en el camino, pero Paco les vio y se quedó quieto sin moverse hasta que se marcharon. Los ladrones se fueron porque creyeron que iba armado y que les estaba esperando con la escopeta a que salieran. La gran suerte que tuvo es que se paró y esperó. El pescado que traíamos eran sardinas, charros, pescadilla, congrio y merluza. La merluza estaba a 7 pts, la sardina a 2 pts. En Navidad vendíamos el besugo blanco a 6 pts. Además de vender en el pueblo, Paco iba a vender a Bahabón y de camino me dejaba en Torrescárcela para que yo también vendiera. Si terminaba pronto, me venía a pie a Cogeces, sino, le esperaba y veníamos los dos juntos. Además de pescado, vendimos fruta (Paco, si veía que había fruta a buen precio la compraba y también la vendíamos con el pescado). Estuvimos de pescaderos 12 años.

¿DESPUÉS DEL PESCADO?
Cuando dejamos la pescadería comenzamos a coger tierras en renta. Comenzamos trabajando con machos hasta que compramos el primer tractor en 1962, era un David Wraum de 50 caballos con cabina, nos costó 25.000 pts y se lo compramos al sindicato de Cogeces del Monte. En 1965 llegamos a labrar en renta 150 obradas. En aquella época el kilo de cebada estaba a 4,5 pts Kilo. En el trabajo en el campo todos los hijos tuvieron que ayudar, sobre todo los mayores (han trabajado mucho). Chari en verano llevaba el tractor. El mismo año que compramos el tractor, compramos en Valladolid una máquina de tejer punto. Encarna bajó a Valladolid a aprender a confeccionar en casa de una señora. Con la máquina hacíamos jerseys de cuellos cerrado y cuello vuelto, vestidos, faldas, chaquetas, revecas...etc). Todos eran trabajos de encargo y trabajábamos para Cogeces, Torrescárcela, Aldealbar y Bahabón. Cuando trabajábamos toda la jornada con la máquina llegábamos a sacar 25 piezas a la semana. Chari tricotaba, Gloria y Encarna confeccionaban y planchaban. A Paquito lo teníamos de maniquí para probar los modelos. Para los modelos, Encarna bajaba a Valladolid y se fijaba en los escaparates.

¿OS MARCHASTEIS A VALLADOLID?
Cuando se casaron los tres hijos mayores y nos quedaban los tres pequeños solteros, en 1970 nos trasladamos a Valladolid. En Valladolid compramos un local de 60 m2 en la calle Embajadores por 600.000 pts. En aquella época eran las afueras de la ciudad. Pusimos un despacho de pan y leche (también pasteles) y frutería. El despacho de pan y leche lo abríamos a las 7 de la mañana, ya que a esa hora muchos obreros iban al trabajo y nos compraban el pan reciente. Con la tienda estuvimos 12 años. Casi todos los hijos han seguido nuestro camino como empresarios del pequeño comercio.

¿ALGUNA ANÉCDOTA?
Teníamos una clienta que nos debía bastante dinero, pero nunca nos pagaba. Un día me presenté en su casa acompañado de mi hijo Paquito que iba vestido de traje. Le dijimos a la señora que Paquito era el contable del negocio y que para hacer las cuentas necesitaba que le firmase un papel con la cantidad que debía. La señora firmó y al día siguiente mi marido Paco se presentó en el juzgado con el papel firmado y de esa forma pudimos cobrar. Había otra señora que se la daba de rica y su marido era un simple obrero. Un día, al comprar el pan, vimos que llevaba un charro que había comprado en la pescadería. Al darse cuenta que la habíamos visto lo que llevaba, dijo que había comprado el charro para que jugara su hijo con él en la bañera.

TE JUBILAS:
Me jubilé en 1982 y como compramos un apartamento en Santa Pola (Alicante), los inviernos los pasábamos allí. Nuestra vida transcurría entre el hogar del jubilado, el baile, los paseos y sobre todo bañarme en el mar. En la actualidad no vamos, ya que el tiempo no pasa en balde y no podemos estar solos.

¿LA ASOCIACION DE JUBILADOS OS HIZO UN HOMENAJE?
La presidenta del Hogar, Beatriz nos manifestó la intención de la asociación de ofrecernos un homenaje. Lo consultamos con nuestros hijos y dijimos que sí. El día 30 de septiembre recibimos el cariño y la felicitación de toda la asociación y de nuestro pueblo. Contamos con la presencia de nuestros hijos, nietos y biznietos (aunque no todos pudieron estar). Desde estas páginas aprovechamos para dar a todos las gracias. Fue un día muy feliz.

¿QUÉ OPINAS DE TIEMPO?
Lo que más nos gusta son las noticias, la entrevista y la Historia es Vida. Animamos a todos a continuar.

Juan Medina



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