Entrevista a Luis Parra Fernández

ENTREVISTA



BIOGRAFIA
Me llamo Luis Parra Fernandez, nací el 13 de Octubre de 1963 en Quart de Poblet (Valencia). Mis padres se llaman Lorenzo y Valentina y somos tres hermanos, los tres varones y miembros de la Guardia Civil. Yo soy el mayor. Mi padre es guardia civil y es natural de Zamora, de Nuez de Aliste. Aunque nací en Valencia, solo estuve allí hasta los 4 años, ya que destinaron a mi padre a un pueblo de la provincia de Zamora llamado Figueruelas de Arriba, junto a la Sierra de la Culebra, fronterizo con Portugal.

NIÑEZ:
Lo que más recuerdo de mi niñez en el pueblo fue la escuela. El profesor se llamaba Don Domingo y era el único profesor que teníamos. Eramos unos 30 o 40 chicos en clase. Para entrar en clase teníamos que hacer instrucción y lo primero era rezar el Padrenuestro. Después, con otros maestros cambió todo, no eran tan estrictos.
El pueblo era muy pequeño, unos 300 habitantes, agrícola y muy rústico. En 1968 no había alumbrado público y empezaban a comprarse los primeros televisores. Al finalizar la EGB me tuve que ir a Zamora para hacer el bachillerato.

¿DÓNDE VIVES?
Mis padres se quedaron en el pueblo y yo entré en una residencia de estudiantes que llevaban los franciscanos. Había tres frailes y el director. Las clases las teníamos en el Instituto Público. Una vez que terminábamos las clases en el instituto íbamos a comer el colegio y allí teníamos programado el horario para estudiar hasta la hora de la cena. El estudio lo teníamos en una gran sala donde uno de los frailes vigilaba. A las 8,30 cenábamos y a las 10 de la noche a la cama. Los dormitorios eran como en el ejército, grandes pabellones con literas. Los sábados nos daban una charla y teníamos un tiempo para meditar y los Domingos por la mañana la misa. Por la tarde la teníamos libre y nos íbamos al cine, a pasear o jugábamos al baloncesto. En COU íbamos a la discoteca a la sesión de tarde, y a las 10 de la noche estábamos en el colegio.

¿QUÉ HACES CUANDO ACABAS COU? Hice el COU mixto, ciencias y letras. Me presenté a la selectividad y la aprobé. Después me estuve preparando para entrar en la Academia de Oficiales de Zaragoza, pero suspendí, y fue entonces cuando decidí presentarme a la Guardia Civil. Los exámenes de ingreso constaban de dos pruebas, la física, que la hice en Zamora (carrera, velocidad, salto de altura, flexiones,,,,,) y la cultural en el CIR del Ferral (León). Eran preguntas tipo test y de cultura general.

UNA VEZ QUE APRUEBAS¿ DONDE VAS?
El 1 de Marzo de 1983 con 19 años tomé el tren desde Zamora hasta Ubeda (Jaén). Estuvimos todo un día de viaje. Ibamos unos 12 chicos de Zamora. En la academia estuvimos 5 meses. Al llegar, nos llevaron al gimnasio y en unas mesas enormes, nos dieron el vestuario (ropa interior, uniformes, mono de trabajo). La formación consistía en la instrucción militar y policial, el manejo de armas, el conocimiento del código penal, reglamento de caza, pesca, explosivos, reglamento de armas, y código de circulación.

¿CÓMO ERA LA VIDA EN LA ACADEMIA?
La academia fue muy dura, con un régimen militar estricto. Hubo compañeros que lo dejaron porque no resistían. Los meses que estuve allí me acuerdo que todo el horario estaba tan cronometrado, que tenías que ir a los sitios, siempre corriendo. En la academia estuvimos 1000 guardias, yo tenía el número 699. Estábamos divididos en 5 compañías de 200 guardias cada. Cada compañía estaba al mando de un capitán, dos tenientes y un sargento. Una vez que entrabas en la academia te daban un sueldo de 35.000 pts, y de ahí te descontaban los gastos de libros y material educativo.

¿CUÁL FUE TU PRIMER DESTINO?
Cuando salí me toco hacer servicio en la cárcel de Carabanchel (Madrid). Entré el 25 de Julio de 1983. La Guardia Civil en la cárcel hacía servicio de vigilancia exterior y en aquella época no teníamos ningún día libre a la semana. Había tres turnos de 8 horas por los que ibas rotando. La cárcel de Carabanchel era un gran complejo. Tenía 4 zonas o departamentos: prisión provincial, departamento de jóvenes (16 a 18 años), psiquiátrico y hospital penitenciario. Precisamente en el psiquiátrico tuve mi primer momento difícil de servicio. Estaba vigilando la puerta del psiquiátrico y hubo un intento de fuga. Los reclusos tomaron como rehenes a tres funcionarios. Iban armados con unos pinchos que se habían hecho con barrotes de las camas y amenazaban con clavárselos en el cuello a los funcionarios retenidos. Al salir me pidieron las armas (la pistola y el fusil), o sino los mataban. Yo me negué y me vi obligado a disparar un tiro al aire. En ese momento uno de los funcionarios, dando un codazo a uno de los presos se escapó, pero al escaparse, se cayó por las escaleras y rodó hasta mis pies. Creí que lo habían matado y mi mayor alegría fue verle levantarse. Los dos nos quedamos blancos del susto. Los reclusos entonces se metieron para dentro y tuvieron que venir los GEOS para detenerlos en el interior del recinto. Ahora me doy cuenta que en ese momento me pude jugar mi futuro. En Madrid estuve un año y medio y después me destinaron forzoso al País Vasco. ¿DÓNDE TE TOCO? Estuve en Santurce (Bilbao), en el puerto, servicio fiscal de aduanas. Nuestra misión era el control de mercancías y la lucha contra el contrabando, sobre todo tabaco. El cuartel lo teníamos en Sestao, en una zona de oficinas perteneciente a los Altos Hornos. El cuartel era pésimo ya que como era un edifico perteneciente a los Altos Hornos, no se hicieron reparaciones por tratase de un edificio privado y dormíamos 20 guardias solteros en los garajes. Los que tenían familia, vivían en las oficinas.

¿SE TIENE MUCHA PRESION?
La principal tensión viene marcada por tu seguridad. Tenías que estar con mil ojos (mirar debajo del vehículo, no tomar la misma ruta, vigilar a personas que se te acercaban y sobre todo no publicar tu identidad). Cuando terminabas el servicio, procurabas irte lejos de donde trabajabas para que nadie te conociese. Era importante no decir que eras guardia civil, porque si te conocían, suponía un gran riesgo. Cuando hablabas con alguien y te preguntaba en qué trabajabas, tenías que inventarte un oficio.

¿CÓMO CONOCES A TU MUJER?
Fue en la discoteca de Baracaldo. Yo iba con un compañero y ella con una amiga. Comenzamos a hablar y luego la saqué a bailar. En un principio no la dije que era guardia civil, me presenté como vendedor de coches, pero a medida que la relación era más seria se lo dije. Ese día se pegó un susto de miedo y cuando se lo contó a su madre esta dijo: "Hija, una preocupación más".

¿DÓNDE TE DESTINAN DESPUES?
En marzo de 1987 me fui del País Vasco al cuartel de Montemayor de Pililla. Era un cuartel de cabo y 4 guardias. A los tres meses de estar en Montemayor me casé. Mi mujer estudiaba tercero de Psicología en la Universidad de Deusto. Nos casamos en la capilla de la Universidad y la luna de miel la pasamos en Cantabria y Galicia. Cuando regresamos a Montemayor, me presenté al curso de cabo, que se hacían en la Academia de la Guardia Civil de Guadarrama (Madrid). Estuve tres meses de academia. El cambio para mí fue muy bueno. Montemayor es un pueblo tranquilo, no pasaba nada por ser guardia civil, podías ir tranquilo por la calle. Para mi mujer fue mucho más duro, fue un cambio radical. Pasar de ser estudiante universitaria a ama de casa. De vivir en una gran ciudad como Bilbao, a un pueblo de 1000 habitantes donde no conocía a nadie. Dejar la tierra donde has nacido, amigos, familia, estudios.

¿VUELVES A CAMBIAR?
Al ascender a cabo me destinan forzoso a la sierra de Teruel. El cuartel estaba en un pueblo de 200 habitantes que se llamaba Aliaga. La zona era una zona poco poblada (llevaba 11 pueblos que no llegaban a los 1000 habitantes). Las fuentes de riqueza eran la minería del carbón y la agricultura. Eran pueblos muy tristes y las temperaturas en invierno eran muy duras (12 grados bajo cero) con frecuentes nevadas. Estuvimos un año hasta que me trasladaron al polo opuesto, a Hijar, al lado de Zaragoza, cerca del desierto de los Monegros. Solo estuve 3 meses ya que me destinaron a Cogeces.

VIENES A COGECES
Vine a Cogeces el 10 de Octubre de 1989. Sustituí en el puesto a Antonio. Cuando llegué, el puesto contaba con 4 guardias y un cabo. El pueblo me agradó; un pueblo mediano, gente abierta y receptiva y el servicio cómodo, con bajo nivel de delincuencia y muy buena relación con la población. Llegué casado, joven y sin familia. Mis hijos nacieron aquí, Susana en 1991 y Aitor en 1993. Mi vida estará siempre unida a este pueblo por mi familia (mis hijos son cogezanos) y por los amigos que tengo.

¿CÓMO CREES QUE OS VEMOS A LA GUARDIA CIVIL?
Cuando vienes de fuera, y sobre todo, cuando tienes un cargo y una responsabilidad, la gente te ve como el funcionario y el forastero. A lo largo de estos años creo que la gente nos ha visto como personas normales, que tenemos el cometido de velar por su seguridad y bienestar. Los tópicos que siempre se tienen con respecto a la Guardia Civil se terminan en el momento en que haces el esfuerzo de integrarte como un vecino más.

¿QUÉ DIFICULTADES ENCONTRAIS?
La mayor dificultad es la falta de medios. La economía de la Guardia Civil es muy austera. Con pocos medios tienes que cumplir muchos cometidos: protección ciudadana, control de carreteras, vigilancia del medio ambiente, servicios de protección civil y una amplia zona de vigilancia. Muchas veces se nos exige más de lo que por medios y personal podemos realizar.

ANECDOTAS:
Una anécdota divertida fue cuando en un servicio en la carretera de Campaspero dimos el alto a un gitano que llevaba una yegua en el camión. Cuando le pedimos la documentación del animal nos presenta la documentación de un burro que iba con la yegua también en el camión. Nosotros le dijimos que nos tenía que presentar la documentación de la yegua y no la del burro, y él nos contestó: "Miren ustedes, es que al que llevo a casa es al burro, la yegua va de acompañante para que no esté solo". Nos echamos a reír, preguntamos si había alguna denuncia de robo de animales y le dejamos marchar.

¿HAY MUCHAS DENUNCIAS?
La mayoría de las denuncias son por robos en el campo: robo de piñas, lechazos, aspersores, baterías, gasóleo. Pero tengo que decir, que nuestro trabajo será más efectivo si la colaboración cuidada es mayor. Muchas veces en los pequeños delitos hay gente que sabe algo o ha visto algo, pero no se atreve a denunciar por las consecuencias que les puedan acarrear. No obstante, tengo que decir que esta zona es tranquila y no es especialmente conflictiva.

¿PORQUÉ CAMBIAS DE DESTINO?
Hice el curso de sargento y lo aprobé, pero al llegar al puesto Jesús, por antigüedad, tiene derecho a la plaza y tengo que marchar a otro destino. La verdad es que nos da mucha pena marcharnos de aquí. Mis hijos son de Cogeces y toda la familia estamos muy contentos aquí. Ahora mi nuevo destino es la Mudarra (Valladolid), en la carretera de León. Es un pueblo más pequeño que Cogeces, tiene 250 habitantes, y para mi mujer y mis hijos (sobre todo), es comenzar de nuevo.

¿QUÉ NOS PUEDES DECIR DE ESTOS AÑOS?
He intentado cumplir con mi trabajo y responsabilidad, aunque a veces me ha supuesto perder amistades, pero lo primero, es y será, cumplir con mi obligación. Desde estas páginas quiero dar las gracias a todo el pueblo por estos años, y si a alguien he podido perjudicar, que sepan que no ha sido de una forma intencionada, sino que siempre me he ceñido a la ley.
También aprovecho para agradecer la colaboración de los tres alcaldes que han estado durante mi estancia en el pueblo: Julio, Jesús y en la actualidad Jose Luis. No puedo olvidar la inversión, que con mucho esfuerzo, se hizo en el cuartel por valor de un millón y medio de pesetas. Tampoco puedo olvidar a los que han ayudado a paliar nuestras deficiencias, como por ejemplo los talleres de Sebas y Niño. Por último, mi agradecimiento a la asociación de cazadores, que me han aceptado como un socio más, contribuyendo a satisfacer mi único vicio, la caza.
Una de las cosas positivas a lo largo de mi estancia en el pueblo ha sido abrir la fiesta de la Virgen del Pilar a todo el pueblo, y de esta forma acercar la institución. Antes de mi venida, el refresco se daba a las autoridades y a los invitados a título personal, pero creí conveniente hacer partícipes de la fiesta a la gente del pueblo, a los demás vecinos de la demarcación y a los sacerdotes de la zona.

¿QUÉ OPINAS DE TIEMPO?
Lo que más me gusta es la entrevista, las noticias, la historia es vida y la página de ayuntamiento y sugerencias. La revista hace muy buena labor y animo a que continúe.

Juan Medina Gozalo



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