Editorial
EDITORIAL


Quisiera comenzar este editorial, con una reflexión que leímos en la parroquia el día de Jueves Santo por la noche. Quizás no sea gran cosa, pero creo que cada uno de nosotros al leerla, podremos descubrir un poco más de nuestra vida. El tiempo pasa por nuestra existencia y los acontecimientos se van acumulando sin que tengamos momentos de silencio y paz para meditarlos.
Espero que estas líneas sean una forma de comenzar con ilusión este tiempo de Pascua, en este año Jubilar.

Hay un tiempo para vivir
y un tiempo para morir,
tiempo de recoger y esparcir,
de llorar y de reír.
Hay un tiempo para todo.
Cada cosa tiene su momento
y en un momento hay que vivir
lo que la vida trae.
No rehuyas ningún instante de la vida.
Cada tiempo es diferente. Y todo es vida.

Hay tiempo para el trabajo,
a veces demasiado, a veces quieras o no,
y otras veces no lo tienes, aunque quieras.
Y un tiempo para el descanso, y para el ocio,
que todo es necesario. Y todo es vida.

Hay momentos de soledad,
de estar a solas conmigo,
y ocasiones para convivir,
para compartir la vida.

Hay horas de amanecer, de esperanzas,
de ilusiones,
hay días soleados memorables
llenos de satisfacciones
y días grises, tristes,
apoderados de niebla y frío,
tiempos de paciencia, de resistencia
y de aguante,
y ocasos de vivencias que se agotan,
días y planes que se vienen abajo.

Hay noches plácidas, de descanso y sueño renovador,
y noches en vigilias en blanco,
largas noches de desvelo y de dolor.

Hay días (a veces años) que uno no está para nada.
Y momentos en los que das lo mejor de ti mismo.
Hay momentos que disfrutas de la vida,
instantes de felicidad,
y malos ratos de padecer, de tragar sapos.

Hay veces que las cosas salen bien,
y otras que todo se tuerce.
Pero para bien o para mal, todo se pasa.
Cada día tiene bastante con su afán
y mañana será otro día.
Lo malo o lo bueno de todo, es que todo pasa.
Y tal vez todo es necesario. Y todo es vida.

Así se vive la vida, viviendo intensamente cada instante.
Y estamos aquí, pasando y viendo pasar la vida,
y esperando al que no pasa
porque es la VIDA (JESUS).



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