Editorial

EDITORIAL



El pasado 28 de Agosto murió en Brasil Herder Cámara, obispo de Recife y uno de los personajes más importantes en la defensa de los Derechos Humanos de nuestro siglo XX. Su biografía es intensa y nos descubre la personalidad de un gran hombre y un gran creyente. Cuando estaba en el seminario, siempre me llamó la atención la figura de este obispo pequeño y rebelde. Sin duda fue uno de los personajes que marcaron a todos los de mi generación. A través de este artículo, quisiera presentaros su figura, pero sobre todo, recordar a un hijo de la Iglesia que hizo presente a Cristo a través de su lucha por la dignidad de los más pobres.
Nació en 1909, en Fortaleza Brasil. Era hijo de un vendedor de libros y de una maestra. Tuvo 13 hermanos y él fue el número 11. De todos ellos solo vivieron 8. Su nombre viene de un puerto holandés y lo eligió su padre al ojear una enciclopedia. Tras ingresar en el seminario de Fortaleza, es ordenado sacerdote con 22 años en 1931. Su padre de dijo: "Hijo mío, ¿sabes lo que es ser cura?. El cura y el egoísmo nunca pueden ir juntos".

Celebra su primera misa al día siguiente de ordenarse sacerdote y tras una homilía erudita, uno de sus profesores del seminario que estaba presente en la ceremonia le dice: "Deja de ser bobo. Vas a hablar a gente humilde. Tienes que hablar con más naturalidad".

Su actividad pastoral comienza en el Movimiento Juventud Obrera Católica y ejerciendo como profesor de religión en un instituto. En 1931, junto con dos amigos, fundó la Legión Caerense del Trabajo y El Sindicato Obrero Femenino Católico. Trabajó en los medios de comunicación a través de las revistas Acción Católica, Asistente Eclesiástico y director de la Revista Catequética. Fue uno de los impulsores de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil y del Consejo Episcopal Latinoamericano.

Fue elegido Obispo Auxiliar de Rio de Janeiro en 1952. En 1956 funda la Cruzada San Sebastián, destinada a atender los problemas de los barrios más pobres de Rio de Janeiro (las favelas). La Cruzada de San Sebastián se ocupó de ofrecer a los más pobres las mínimas condiciones de vivienda. De este tiempo viene el sobrenombre de Obispo de las favelas. Logró que empresarios, políticos y pequeños comerciantes fundaran el Banco de la Providencia. El Banco pretendía lograr la solidaridad entre los distintos estratos sociales con el lema: "Nadie es tan pobre que no tenga nada que ofrecer, ni tan rico, que no necesite ayuda".

En 1964 es nombrado arzobispo de Olinda-Recife y lo primero que hacizo fue donar las tierras y las viviendas de la diócesis a los campesinos del lugar, víctimas de los terratenientes. Renunció a llevar anillo de oro y dejó el Palacio Episcopal para vivir en la sacristía de una pequeña iglesia. En la ciudad se desplazaba a pie o en autobús.

Durante la dictadura militar, que duró hasta 1985, fue tachado por el gobierno como "Obispo Rojo" y calificado como enemigo número uno del régimen. Los medios de comunicación tenían prohibido entrevistarle y ni siquiera citarle. Pero no impidió que siguiera denunciando la tortura y los crímenes de estado. Surge la Acción Justicia y Paz, que tenía como lema "la violencia de los pacíficos", una presión no violenta sobre el régimen por medio de denuncias de la brutalidad y manifestaciones pacíficas. La defensa de los Derechos Humanos fue la norma suprema. De esta etapa viene su famosa frase: "Cuando doy de comer a los pobres me llaman santo, pero cuando pido explicaciones de por qué tienen hambre, me dicen que soy un comunista".

Pero un momento muy importante en su vida fue cuando el Papa Juan Pablo II visitó Brasil en 1980. El Papa cuando estuvo delante de este pequeño obispo lo estrechó entre sus brazos y con voz potente dijo "Hermano de los pobres y hermano mío". Todo Brasil lo oyó, ya que la visita se retransmitía por los medios de comunicación. En ese momento la censura impuesta a Don Helder Cámara terminó. En 1985, a la edad de 75 años (edad de jubilación de los obispos) abandonó su cargo pastoral y vivió una vida humilde y callada hasta su muerte. De este tiempo nace esta frase preciosa: "Cuando los sueños se sueñan solos, sueños son, pero cuando comenzamos a soñarlos juntos se convierten en realidad".

Desde éstas páginas solo puedo decir: Gracias a Dios por enviarnos a un hombre que nos enseñó a soñar con la justicia y el amor entre todos los hombres.



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