El arsénico
EL ARSÉNICO


El arsénico es un elemento de símbolo químico As, cuya denominación procede del latín "arsénicum" y éste del término griego "arsenikón", de "arsen", varonil ó macho, ya que los griegos identificaban el oropimente con el varón. Es pues, un elemento que se ha relacionado con la virilidad.
Para la mayoría de las personas la palabra arsénico se asocia con los venenos y con su capacidad para matar. Realmente, el arsénico posee una gran capacidad tóxica y poder letal, por lo cual su uso debe realizarse con cuidado y el contacto con sustancias arsenicales debe ser mínimo. En la Edad Media y años posteriores, la utilización de venenos, entre ellos el arsénico, se consideraba un auténtico arte. El trióxido de arsénico es un polvo blanco, inodoro e insípido (parecido al azúcar o a la harina) que se usó para la preparación del "Acqua di Napoli" ó "Acquetta di Peruggia" que produjo centenares de fallecimientos.
El arsénico es una sustancia presente en la naturaleza y forma parte de muchos minerales. A pesar de los problemas que puede traer el uso del arsénico, se conocen algunas aplicaciones, por ello, conviene que le conozcamos un poco mejor.

APLICACIONES DEL ARSÉNICO Y SUS COMPUESTOS.

La mayor parte del consumo actual de arsénico se encuentra en la fabricación de plaguicidas (prohibidos ya en muchos países desarrollados, como Alemania y otros) y pigmentos (la mayoría verdes). Aunque existen otras aplicaciones que vamos a comentar.
El arsénico metálico se alea con el cobre y con el plomo para endurecerlos. El cobre blanco es una aleación del tipo Cu-As con aspecto de plata, ello hizo suponer a los alquimistas de la Edad Media que el cobre se podía convertir en plata. Sin embargo, la presencia de arsénico en el cobre y en otros metales les hace quebradizos. Determinadas piezas, como cojinetes antifricción, etc. deben estar exentas de arsénico. Algunos perdigones llevan un 0.5% de arsénico para tener plomo endurecido, lo cual también permite mejorar sus forma esférica durante la fabricación.
Se utiliza arsénico muy puro en la fabricación de semiconductores tales como el arseniuro de galio (AsGa) y el arseniuro de indio (AsIn), materiales de gran interés tecnológico. existen dispositivos laseres a base de arsénico que convierten señales eléctricas en luz coherente.
Los sulfuros de arsénico se emplean como pigmentos (oropimente y rejalgar) y como menas de otros compuestos de arsénico (arsenopirita o mispíquel). El oropimente elimina el pelo de las pieles, por lo que se usa en curtidos.
El trióxido de arsénico (As2O3) se emplea en la industria del vidrio para decolorar, clarificar y algunas veces para enturbiar. En la industria textil se emplea como mordiente y en Taxidermia para preservar las pieles. Este óxido se usa también para eliminar parásitos en el ganado.
Existen dos formas del trióxido de arsénico, la claudetita (monoclínica, p.f. 313°C) y la arsenolita (cúbica, p.f. 275°C, p.e. 465°C). La dosis mortal se considera comprendida entre 0.06 y 0.18 gramos, según el peso de la persona (ver más adelante). El mejor antidoto es una suspensión de hidróxido férrico recien preparada, ya que se forma arsenito básico de hierro, una sal insoluble. Ha existido la creencia de que se podía crear el hábito del arsénico, de modo que la ingesta de pequeñas cantidades de trióxido de arsénico podría favorecer la respiración y tonificar el cuerpo. También se creía que las personas habituadas al arsénico podían resistir dosis muy altas sin sufrir trastornos. Por este motivo, en épocas pasadas, a personas susceptibles de ser envenenadas se las administraban pequeñas dosis de forma habitual que aumentarían su resistencia. Actualmente se sabe que tales ingestas habituales pueden provocar serios trastornos a medio y a largo plazo. Aunque se pueden realizar mínimas administraciones en momentos muy puntuales y para tratamientos muy concretos. Algunos de los medicamentos arsenicales que se han utilizado como medicinas son sulfoarsenoles, amebarsones, cacodilatos y licores de Fowler y Pearson del Codex.
El ácido arsenioso en disolución (licor arsenical de Fowler) se ha empleado para el tratamiento de trastornos en la sangre, pero en dosis muy pequeñas, al ser muy venenoso.
Se ha hecho uso de compuestos arsenicales para determinados tratamientos odontológicos.
Para el tratamiento de enfermedades como la malaria, sífilis y algunos trastornos de la piel se han empleado algunos arseniatos alcalinos como el arseniato sódico dibásico y también el de potasio. En la actualidad, las nuevas generaciones de antibióticos han eliminado su uso.
Algunos arseniatos de metales alcalinos y alcalinotérreos se han empleado en el pasado para el tratamiento de anemias y enfisemas pulmonares. También se han empleado algunos compuestos orgánicos de arsénico con fines terapeúticos. La sal disódica del ácido arsenoacético se usa como estimulante en algunos trastornos nerviosos.
El arseniato sódico se usa en tintorería.
El arseniato de potasio se emplea en algunas industrias papeleras y textiles. También se utiliza como aditivo en los espejos de plata para evitar que se piquen.
El arseniato de calcio es insecticida, mientras que el arsenito de calcio es además germinicida y combate los moluscos (caracoles) en algunos cultivos. Por ejemplo, el arseniato de calcio se usa para combatir el gorgojo en muchas plantas.
El arsenito sódico es un buen acaricida y combate la escoriosis de la vid durante el invierno. Se ha utilizado arseniato de plomo para el tratamiento de las viñas y para combatir los gusanos de los árboles frutales (manzanos, etc.).
El arsenito cúprico es un pigmento denominado "Verde Scheele" que suministra coloraciones verde-amarillentas. Por otra parte, el acetato-arsenito cúprico (Verde Schweinfurt, Verde Paris, Verde francés, Verde imperial, Verde Viena, Verde esmeralda,...) se ha usado para la preparación de tintas y en fabricación de papeles pintados a los cuales protege de los insectos. Esta sustancia se emplea también como protector de la madera, por ejemplo en barcos y submarinos. Sin embargo, debe destacarse su gran toxicidad que da lugar a trastornos gástricos, musculares y nerviosos, así como ataques locales a las mucosas y a los tejidos conjuntivos.
Una de las características químicas del arseniato es su capacidad para combinarse con el hierro, en particular con el Fe (III), por lo que se emplea en la industria del vidrio para decolorar.
Por lo que respecta al metilarsonato monosódico, una sustancia que se ha comercializado con el nombre de "Daconato", se usa como herbicida de contacto.
También se emplean algunos compuestos de arsénico en pirotecnia.
Finalmente, cabe comentar que los principales productores mundiales de As en 1985 eran Rusia, Francia, Suecia y México.

EL ARSÉNICO COMO CONTAMINANTE

El contenido medio de arsénico en la corteza terrestre está próximo al 0.0005 % (5 gramos por Tonelada), de modo que, cantidades superiores en el suelo deben considerarse anómalas o asociadas a algún yacimiento metalífero más o menos importante. De todos modos, conviene tener en cuenta que no todos los suelos retienen el arsénico de igual manera. Los suelos ricos en filosilicatos o hidróxidos de Fe y/o Al lo retienen mejor que los arenosos (ricos en sílice y muy porosos).
Por lo que respecta a su presencia en el agua, hoy en día, se admite que un contenido inferior a 0.020 mg/l no da problemas. Por encima de 0.05 mg/l conviene tomar precauciones y restringir los usos, incluídos los regadíos y todo tipo de aplicaciones industriales.
Respecto a la presencia de arsénico en las aguas residuales de tipo industrial, se admite un máximo de 1 mg/l, aunque en algún caso se admiten hasta 2 mg/l.
Los métodos de depuración de arsénico en las aguas dependen de los contenidos. Por encima de 0.1 mg/l conviene realizar un tratamiento químico, como la precipitación de compuestos poco solubles con Ca, Fe, Al, Ba ó S.
Por lo que respecta a los problemas surgidos en los últimos meses en algunas zonas de Valladolid y de Segovia, conviene señalar que se han llegado a superar los 0,3 mg de arsénico/l en varios lugares, lo cual nos sitúa en valores 6 veces el valor de precaución y 10 ó 15 veces el límite de la potabiliadad (según la norma que se aplique). Según esto, se recomienda controlar su uso, incluído el regadío o la alimentación animal, ya que ello puede repercutir a medio plazo sobre el contenido de arsénico de los alimentos. Tampoco es recomendable el uso de aguas contaminadas con arsénico para la higiene, pues al pasar a las alcantarillas acaba contaminado las aguas superficiales (ríos, etc). A pesar de ello, han surgido discrepancias entre diversos colectivos relacionados o consultados. Evidentemente, las autoridades tienen el deber de tranquilizar a la población, pero también deben informar sobre los riesgos que se corren cuando se ingieren, de forma prolongada, ciertas cantidades de arsénico. En todo caso, es conveniente que la población se haga revisar si presenta algún trastorno extraño.
Se han barajado varias hipótesis sobre el origen de estos contenidos de arsénico, aunque realmente no está claro, pero hay que descartar las causas puramente naturales, pues no existen yacimientos arsenicales por la zona. Las piritas o las arsenopiritas que podrían suministrar tal elemento sólo, podrían encontrarse a grandes profundidades, inaccesibles desde las perforaciones practicadas para extraer el agua. La causa más probable está en la acumulación de plaguicidas con arsénico utilizados durante muchos años y sin control, los cuales se han solubilizado por el uso de otros productos como los purines que además, aportan otros metales pesados. Además la sobreexplotación del acuífero ha propiciado la concentración de muchos elementos, entre ellos el arsénico. A ello contribuye la alta porosidad de los terrenos arenosos que abundan por la zona afectada, ya que éstos materiales no pueden retener el arsénico, como lo harían suelos más arcillosos, ferruginosos o aluminosos.
Por lo que respecta al agua de Cogeces del Monte, por el momento no presenta cantidades detectables de arsénico, es decir, no supera los 0,015 mg/l, según análisis realizados en el Laboratorio de Técnicas Instrumentales de la Universidad de Valladolid.
Por otro lado, en el mismo laboratorio también se han realizado los análisis correspondientes a los nitratos y se ha detectado un nivel de 53 ppm, siendo 50 ppm el límite de la potabilidad. Por ello, se recomienda a los agricultores una mayor moderación en el uso de los nitratos, ya que estas cifras revelan un uso más elevado de lo necesario. Aunque también conviene señalar que ha habido una leve disminución con respecto al año 1999 por las mismas fechas, donde se detectaron entre 56 y 59 ppm de nitratos.

Alejandro del Valle y Purificación Niño



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