Amar la lectura
AMAR LA LECTURA


Leer proporciona conocimientos, abre acceso a otras visiones, en definitiva, amplia la experiencia que tenemos de la vida. Pero todavía ofrece otra enseñanza, nos hace conocer libros que inicialmente tienen el cometido de simplemente hacer &#quot;matar el tiempo". Son libros con los que se puede pasar un rato tan agradable como el que se pasa jugando la partida, por ejemplo. Pero estos libros, que llamamos de entretenimiento, tienen una ventaja adicional, sirven para introducirnos en la lectura.
Leer es meterse en un mundo con diversos compartimentos y cada uno de ellos tiene los libros correspondientes para cada gusto o inquietud. La introducción a la lectura solo tiene el cometido de mostrarnos estos diversos compartimentos, es decir, en ella solo aprendemos a buscar lo que necesitamos y dónde encontrarlo. El siguiente paso es ver que cada compartimento está dividido a su vez en otros compartimentos. Así por ejemplo, si hemos elegido el de la novela, veremos que hay libros de novelas de aventuras, de amor, de ciencia ficción, novelas históricas....etc. De la novela, la lectura nos puede llevar a otros compartimentos, por ejemplo, una novela histórica, puede hacernos ir a la sección de libros de historia. Aquí volvemos a ver que existe otra división, y tendremos la oportunidad de elegir entre historia de España, Historia de la Literatura, Historia de los Mundiales de Fútbol...etc. La lectura nunca nos deja en una sola sección, sino que abre nuestra mente a otros campos, siempre dependiendo de nosotros. La historia puede llevarnos a la literatura, a la ciencia, al ensayo...etc. Así pues, ya tenemos una primera enseñanza, todos los libros están interrelacionados y unos nos llevan a lo otros.
Llegados a este punto, la lectura nos da su primera lección: no podemos leer todo, ni tan siquiera, todo sobre un mismo tema. Leer, nos demuestra nuestros límites. Medéndez Pelayo se lamentaba de tener que morir sin haber podido leer todo lo que sabía que tenía que leer. Nos topamos, en efecto, con lo que está más allá de nuestras posibilidades. Pero los libros también nos enseñan a no pretender sobrepasarles, incluso, nos enseñan a sobrellevar la conciencia de nuestra ignorancia.
He aquí pues, las ventajas de leer, dos o tres horas diarias. Son suficientes para animarse a hacer la introducción en el mundo de la lectura. Nosotros tenemos además la ventaja de poder utilizar la magnífica biblioteca del ayuntamiento. Desde ésta página, animo a visitarla, a aprovecharse de ella y comprobar qué sensaciones nos provoca la introducción a la lectura. Hay que tener algo muy claro, la cultura nunca vendrá a buscarnos, somos nosotros los que tenemos que ir en busca de ella. Pero también existe el error de creer que leer no es necesario para desarrollar un determinado oficio y que solo está obligado a leer aquel que vive de su cultura y la tiene como trabajo. El que es verdaderamente culto, no tiene ni busca este pragmatismo. Ningún libro enseña a considerar la cultura como un instrumento de poder o de superioridad. No es un instrumento de defensa contra los opresores. Leer solo enseña a seguir una inquietud, desarrollar un gusto por saber, y dependiendo del grado de este, se alcanza a ser consciente de que la cultura fuera de este cometido, no vale nada y es perjudicial, ya que utilizada mal, aumenta considerablemente las injusticias y el sufrimiento de los débiles. El mundo y la historia es una prueba evidente de ello.

Jerónimo Villar



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