"Tres historias de nuestro pueblo"
Tres historias de nuestro pueblo


Las fuentes olvidadas:
Son muchos los lectores de la revista TIEMPO que cariñosamente me ha recriminado olvidar mencionar una de las fuentes más conocidas en nuestro pueblo, EL CHORRILLO, así corno otras fuentes que actualmente prestan servicio. Desde aquí pido disculpas y a través de este artículo subsano el error del número anterior.
Fuente de Barco la Reina: es la última recogida por la Cámara Agraria para el servicio del ganado lanar.
Fuente del Vallejo: muy peculiar por estar casi en el páramo. Poco agua y solo en años húmedos.
Fuente del Chorrillo: es una de las más importantes de nuestro término y la primera que hizo Bernardino Velasco siendo presidente de la Hermandad de Agricultores y Ganaderos. El mandato de este hombre se caracterizó por la gran cantidad de fuentes que se construyeron durante su presidencia. La obra la realizó Justino de Benito en 1946. Es sin duda la Fuente del Chorrillo la que más servicio ha dado a las personas de nuestro pueblo, además de ser la más visitada, pues mucha gente de Cogeces, Traspinedo, Santibañez y Valladolid consumen el agua de ella, a pesar del mal acceso que tiene. Por este motivo pido al que corresponda, hacer un camino para que los que deseen hacer uso de ella o visitarla tengan un acceso, así como algún tipo de arbolado que adorne su entorno.

Historia del Barco del Chorrillo:
Aprovechando este artículo, quisiera hablar de la Historia del Barco del Chorrillo. Informado por mi asesor Gaudencio Esteban, pido a Dios que le conserve la mente tan lúcida como ahora, me informa del pasado de nuestro pueblo. Este Barco lo descubre un boticario que ejerció aquí a primeros de siglo, con la Botica en la casa de Secundino Sacristán, en la calle Mayor. La historia de Don Eulogio es conocida por Gaudencio por su gran relación con él. A los 8 años, Don Eulogio llevaba a Gaudencio en su coche y lo describe como un hombre muy bueno, pero muy miedoso y torpe con el coche y con los caballos que tenía. Era tal su mala suerte, que montar en estos y no andar, era todo una. El boticario se encapricha del Barco y hace una finca con frutales y viñedo muy bonita. Construye un camino para bajar a ella con el coche, pero nunca se atrevió a bajar solo en el coche, sino llevaba compañía. La finca era una preciosidad y estaba muy cuidada, según me cuenta mi amigo Simeón Velasco. Me contó que pasó un día por ella de caza y estaba allí el guarda, al que llamaban Gurriato. Simeón le habló de lo buena que estaba la fruta y el guarda le dijo que ni la tocase, ya que el boticario les echaba una "medecina" que producía diarrea, y el otro día las había probado el Sesadillas y todavía estaba .....................
Al marcharse Don Eulogio, la finca la vende a Fernando Sacristán, hijo de Narciso Sacristán ("Tintafina") como cariñosamente se le llamaba a él y a sus hijos. Este se casa en Fuentepiñel y se marcha allí a vivir, vendiendo la labranza que tenía en el pueblo y comprando tierras en Fuentepiñel. El Barco lo labra y lo cosecha desde allí durante muchos años, pero lo abandona al tener mucha tarea en Fuentepiñel. Se lo vende a Marcos Martín en 1959. Esta familia lo trabaja muy bien y lo va transformando y ampliando, hasta que con la Concentración Parcelaria, hacen una finca grande y productiva, regada en parte por el agua de la Fuente del Chorrillo. Estos hacen un estanque por debajo de la Fuente y riegan las tierras por su peso. Este año debido a la gran cantidad de precipitaciones, el agua sobrante va al Arroyo Valcorba, que vierte sus aguas al río Duero y a su vez este desemboca en el mar.

El coche de Don Eulogio el boticario:
Del coche de Don Eulogio, un Opel matricula 6 de San Sebastián, con luz de carburo, carrocería muy grande, techo solo para los de atrás, con su parte delantera al aire para el chofer y el ayudante, protegidos por una luna de cristal, de gasolina, arranque a manivela y siempre a la intemperie aún en las noches más gélidas. Como me contaba Gaudencio, este hombre tenla muchos ayudantes. Para los caballos y la finca, el padre del Chaval, Serafín y Bernabé. Bernabé fue un hombre muy simpático y dicharachero, que contaba que echó de comer al marrano porque gruñía, y aún así seguía gruñendo, entonces de dijo: "Joder, tú que has comido, gruñes, y yo que no he comido me tengo que callar". Para el coche, tenla como chofer a mi suegro Antonino Niño. Nunca se quedaban tirados en la carretera, ya que para evitarlo estaban los machos del padre de Gaudencio. También había un mecánico en Cuellar que se llamaba Blas, que le avisaba mi suegro en bicicleta cuando el coche no funcionaba. Cuando se marchó Don Eulogio, le vendió el coche a mi suegro por 30 duros y este se lo vendió a su gran amigo Gabriel Borreguillo. Gabriel lo tiene medio abandonado por falta de tiempo y dinero, pero todavía lo usa para realizar algunas excursiones. Al estallar la Guerra Civil, se requisan todos los vehículos para el servicio de la tropa. Gabriel coge miedo a que se lo requisen y lo desguaza. Hoy este coche sería una joya y tendría un valor incalculable. Le quita la carrocería y las cubiertas, y lo deja en el chasis (motor, volante y llantas). Esto le viene bien a mi amigo Vitorino "Porreta", hijo de Gabriel, y a toda nuestra cuadrilla. Nos montábamos en el coche y Vitorino era el conductor sentado en un cesto. Hacíamos muchas apuestas sobre quién conducía mejor y pasábamos ratos muy divertidos.

Edicio Velasco

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