La historia es vida
LA HISTORIA ES VIDA


En este número de la Historia es Vida vamos a comenzar con la explicación de nuestro Retablo Mayor, una de las numerosas joyas que tenemos en la Parroquia de nuestro pueblo.

La primera pregunta que nos surge es su autor. El sacerdote de nuestro pueblo Juan de Rodrigo, en las anotaciones realizadas en el libro de Bautismos, nos dice que el autor fue Juan de Juni, debido a la fama y categoría que en aquella época tenía este escultor de origen francés y afincado en Valladolid. Juan de Rodrigo estaba tan orgulloso del retablo, que lo atribuyó a este autor. Resumiendo, nuestro retablo es de la segunda mitad del siglo XVI, de estilo renacentista y de autor desconocido, pero con una clara influencia de Juan de Juni.

¿Qué características tienen los retablos renacentistas?
Una de las primeras características de los retablos renacentistas son su carácter catequético o didáctico. Cuando miramos nuestro retablo, contemplamos escenas de la Biblia y de la vida de Jesús. En una época donde la mayoría de los cristianos no sabían leer ni escribir (esto estaba reservado para los funcionarios públicos, eclesiásticos, nobles y gente acaudalada) el retablo era como una Biblia abierta, que a través de sus imágenes explicaba a la gente sencilla la fe. Se acuerdan de esa frase tan repetida: "una imagen vale más que mil palabras", pues las imágenes en una época de nuestra historia, valían y tenían más fuerza que todas las explicaciones que los sacerdotes pudieran dirigir al pueblo. Los catecismos eran los retablos. Además los retablos eran como los escenarios teatrales donde se representaba el gran sacramento de la Eucaristía.

¿Cómo se debe mirar nuestro retablo y qué partes tiene?. Para mirar un retablo, se comienza desde la parte inferior a la superior y de izquierda a derecha. Las partes de un retablo son: la parte más baja se llama banco o base sobre el que descansa el retablo, los pisos o alturas se llaman cuerpos (nuestro retablo tiene tres cuerpos), las calles son las filas que parten del banco (nuestro retablo tiene 9 calles) y por último el ático es la parte superior donde siempre se representa a Cristo crucificado con San Juan y la Virgen. Todo rematado con el sagrario que solía ir sobre la mesa del altar o en un hueco en el banco.





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