Historia de la Guardia Civil en cogeces del Monte

HISTORIA DE LA GUARDIA CIVIL EN cogeces del monte



Antes de empezar este artículo quiero recordar el origen de la Guardia Civil. El Cuerpo de la Guardia Civil tiene su origen en el reinado de Isabel II, siendo presidente del gobierno el General Narvaez. Este encarga al Don Francisco Javier Giron, duque de Ahumada, la creación de este cuerpo dirigido al medio rural, quién después de varios estudios, el 13 de Mayo de 1844 establece el Decreto Fundacional del Cuerpo de la Guardia Civil.

En concreto, después de la fundación del Cuerpo, la Historia de la Guardia Civil de nuestro pueblo viene de Montemayor de Pililla, ya que nuestro pueblo pertenecía a su comandancia. Se trataba de un puesto de infantería que abarcaba una comarca muy amplia y de orografía difícil, ya que existían gran cantidad de pinares donde los bandoleros se movían a sus anchas y no existían carreteras y los caminos que había estaban en muy mal estado. Puede decirse que desde los Torbisqueros a Bahabón, pasando por Montemayor, Viloria, Aldealbar, Cogeces, Torrescárcela y Bahabón, la mayoría era monte y es aquí donde se escondían los bandoleros, atacando a personas y pueblos.

Por estos lugares pasaron muchos bandoleros, pero los últimos fueron "El Mosilas" y "Castrogordo", este último muy peligroso y muy hábil para burlar a la autoridad. Tanto es así que los guardias para cogerle se tuvieron que valer de un pastor que pastaban con su atajo por allí y le hacía los encargos. Castrogordo era muy borracho y un día, compinchados el pastor y los guardias, le metieron un brebaje en el vino. El bandolero se durmió y el pastor aprovechando este momento lo ató y se lo entregó a los guardias. De ahí viene el dicho de que a los guardias hay que darles los ladrones atados.

Después de narrar esta antigua historia, la Guardia Civil de Montemayor venía a Cogeces con frecuencia y siempre que se les avisaba. El servicio lo hacían a pie por el camino de Baitardero. Entonces se empezaba a labrar la cañada de Peroleja y los guardias tenían la orden de prohibirlo. A los que pillaban labrando en ella, les castigaban quitándoles la reja del arado romano o el azadón.

En el año 1925, la Dirección de la Guardia Civil, ofrece a Cogeces la concesión de un cuartel. Esto lo estudia nuestro Ayuntamiento pero no se decide, ya que el Ayuntamiento tenía que construir la casa cuartel. Es entonces cuando Campaspero se compromete a su construcción en su término. Pero en esa situación surge la figura de Valeriano Amo "Granicero", que se compromete a construir el Cuartel por su cuenta, pagándole por ello una renta el Ayuntamiento. De eta forma es como el cuartel de la Guardia Civil queda en nuestro pueblo. El puesto de nuestro pueblo es de un cabo y cuatro guardias de caballería dotados con cinco caballos.

El cuartel se hace de planta baja y primer piso. En la planta baja se instala el cuarto de puertas, cuarto de armas y dos viviendas; y en el primer piso tres viviendas. En el interior del recinto hay un hermoso patio, al fondo las cuadras y en el fondo de estas los servicios (con unos tablones en alto, sus agujeros y paja por debajo). Los servicios eran comunes y como pueden ver no hacía falta tirar de la cadena. Carpín ,el Santero, obrero de Valeriano, los domingos limpiaba las cuadras "!y a catar sin cencerra!". Los caballos eran preciosos y los chicos bajábamos al pilón de Fuente La Peña a verles cuando les lavaban tirándoles agua.

Valeriano también les hizo un corral a cada guardia, para que ellos pudieran criar animales para el consumo (marranos, gallinas, conejos..etc). También los pueblos de la comarca y los caseríos que visitaban (Valimón, Valdespino, Granizo, Casa Pavero, Casa Teodosio, Casa Cristo, Casa Curita, La Dehesa) y los cuatro molinos que había, en agradecimiento a su labor, les ayudaban con pienso para los animales y con hierba para los conejos.

Entre los años 1930 al 1934, existía la costumbre, que los niños de las escuelas, junto con nuestros maestros, asistíamos a la misa de la Virgen del Pilar. Después de la misa, todos los niños íbamos en filas al cuartel y allí, en la puerta principal, el ayuntamiento y los guardias nos daban un puñado de caramelos a cada niño, y salíamos por la trasera. En aquella época un caramelo era un verdadero tesoro.

En el año 1933, siendo alcalde Don Eustoquio Andrés y sacerdote Don Pedro Nebreda (hombre recio de carácter), el día de San Antonio, sale la procesión y comienza la danza (antes sólo danzaban hombres) y estos se ponen un poco pesados y se alarga mucho la procesión. Don Pedro Nebreda se enfada y se marcha a casa, dejando el Santo solo. El pueblo se enfada y los danzantes se ponen más pesados y el señor alcalde ordena que salga la Guardia Civil. Salen con los caballos y atropellan a Julio el Galgo y a Gabriel Borreguillo. Los Pichilines dejan de tocar y el Santo es introducido en la Iglesia.

(CONTINURÁ EL PRÓXIMO NÚMERO)      Edicio Velasco



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