Entrevista a Gaudencio Esteban Herguedas
ENTREVISTA

Gaudencio Esteban Herguedas

ENTREVISTA:

Me llamo Gaudencio Esteban Herguedas y nací el 19 de Junio de 1913. Mis padres se llamaban Ebodio Esteban Martín y Eleuteria Herguedas Sacristán. Mis padres tuvieron 7 hijos, pero sólo dos llegamos a la madurez, mi hermano Alfonso, que es tres años menor, y yo. Mi padre era agricultor y mi madre ama de casa.

INFANCIA
Mi infancia estuvo marcada por la escuela. Fui de muy pequeño hasta los 7 años a la escuela de la Señora Caya que estaba en la Calle Salsipuedes. Allí nos juntábamos unos 25 niños y niñas y en una habitación, que era la clase, nos enseñaba a contar y a repetir pequeñas lecciones. Era una especie de parbulario antes de ir a la escuela. En la escuela mi maestro fue Don Bautista Escudero y en aquella época éramos unos 85 chicos. Estábamos desde los 7 a los 14 años. Las materias eran muy elementales y tocábamos un poco todas las asignaturas. La geografía era lo que más me gustaba y también la Religión, sobre todo cuando nos contaba historias de los grandes personajes bíblicos. Una que me gustaba mucho era la historia de José, el hijo de Jacob, que llegó a ser ministro del faraón. En la escuela estaba al lado de Juventino, Tomás, Concepción de la Fuente y Vitorino Sacristán.

JUVENTUD
Una vez que se terminaba la escuela comenzaba el trabajo en el campo. Mi padre Ebodio me dijo nada más terminar: "Ésta yunta es para ti" y así comencé mi profesión de agricultor. Mi padre fue mi maestro en la agricultura y siempre me llamaba la atención porque era muy impaciente y hacía las cosas muy deprisa. Mi padre me repetía: "!Hay que hacer menos Gaudencio, pero mejor!". Fue un gran labrador y arando era el mejor, ya que tenía mucho tacto y era muy perfeccionista. También fue un hombre de gran estatura y muy fuerte. Cogía los sacos de 100 kg de abono y los cargaba a lomos de la yegua sin inmutarse. Su carácter era afable y nunca me pegó, con la palabra le bastaba para recriminarme las cosas que hacía mal, e incluso me regañaba con una fina ironía. Sí llegaba a casa de madrugada por estar con los amigos me decía: "Hoy te has levantado muy pronto Gauden, a sí que ya puedes coger la yunta y al campo".

Mi padre murió de una pulmonía. Un día llegó algo fatigado del trabajo y se metió en la cama. En 8 días murió. Estando enfermo hablamos con uno de los médicos del pueblo, Don Manuel Martín, que era muy amigo nuestro y nos mandó ir a Valladolid a buscar al doctor Bañuelos, que en aquella época era un gran especialista. Cuando le vio nos dijo que estaba muy mal, pero que si era capaz de resistir una noche más, se podía salvar. Desgraciadamente murió esa misma noche. Con los adelantos médicos que existen en la actualidad, mi padre se hubiera salvado, pero en aquella época, para tratar una pulmonía se empleaban ventosas calientes (un trapo y un vaso de agua caliente que se pegaba al pecho del enfermo). Tenía 44 años cuando murió. Cuando muere mi padre yo me tuve que hacer cargo de la labranza, (unas 30 hectáreas), tenía 19 años y mi hermano 17 . Para ayudarnos tuvimos como obreros a Cándido del Caz y como pastores a Isaias Miguel y Florentino.


De izquierda a derecha: Gaudencio, Eliseo de la Fuente, Norberto Andrés, Mariano Arribas y Mariano Arranz

¿LA DIVERSION?
Nuestra diversión era el baile en el salón del Señor Hermógenes. Pero la mayor fiesta de la juventud era la Fiesta de los Quintos. Nosotros fuimos 19 quintos. Poníamos el Mayo en la plaza y el baile. También hacíamos una gran hoguera en la Plaza y estábamos toda la noche bromeando hasta la mañana del día siguiente, que llegaba el Señor Hermógenes Miguel y nos tallaba en el Ayuntamiento.

¿LA MILI?
Comencé el servicio militar en el año 1934 y me tocó a Oviedo. Cuando me dijeron el lugar, me preocupé mucho ya que en Oviedo hacía poco que, por orden de la República, Franco había entrado en la capital para sofocar la revolución de los mineros y la situación era muy difícil. Me incorporé al Regimiento de Infantería Nº3 Milá. Lo primero fue la instrucción y nada más terminarla, el Coronel del Regimiento Don Antonio Aranda Mata, me tomó como asistente. Toda la mili la pasé de asistente del coronel y mi función era como el de una criada: le llevaba la correspondencia, hacía los recados de su mujer, iba con él al Naranco a caballo..etc. Cuando llegué a Oviedo en la ciudad se veía las huellas del conflicto, estaba llena de legionarios y de tropas moras. Era una ciudad militarizada. Asistí al desfile de las tropas de Franco por la ciudad y vi a Gil Robles, ministro de la Guerra, con Franco en el estrado, asistiendo al desfile. Cuando llegó el verano le pedí al Coronel que me diera 15 días de permiso para ir a casa a ayudar a mi madre. Me dio el permiso y en vez de estar 15 días estuve 45, hasta que terminamos de segar y guardar el grano. Cuando llegué estaba negro como el tizón del sol y había perdido mucho peso. Cuando me vio me dijo que no volviera a Castilla y que cuando terminara el servicio me quedara como capataz en la fábrica de armamento de Trubia, ganando 18 pesetas al día, cuando en el pueblo se pagaba el jornal a 3 pesetas, pero yo le dije que me volvía para casa. Me licencian, vuelvo al pueblo y me ocupo de la labranza. Llevaba un año de agricultor, estalla el Movimiento y vuelvo a ser movilizado. Me presento en San Quintín junto con Simón Velasco, toda la guerra la pasamos juntos. Enseguida nos envían al frente de Avila para tomar Navalperal, pero de allí salimos por piernas porque los republicanos contraatacaron. Pasamos al frente de Madrid y de allí ya no nos movimos. Nosotros estábamos en la sierra atrincherados. Veíamos a los republicanos y ellos a nosotros. Tenían un cañón pequeño que disparaban y nos destruían la trinchera, pero en cuanto nos dábamos cuenta que iban a disparar, nos metíamos en el refugio bajo tierra para ponernos a salvo. Cuando terminaban salíamos y les cantábamos: "Cuando nos tira la loca (el cañón) nos echamos a reír, diciendo no te molestes, somos los de San Quintín". En el frente me hirieron en la cara, al estallar una granada. Me llevaron al Hospital Militar de Segovia durante 15 días. Luego me incorporé a mi regimiento en la Granja de San Ildefonso y allí nos visitó el General Mola que al verme me preguntó lo que me había pasado, me regaló un puro (yo nunca he fumado) y me dio permiso para marchar a casa.


¿CÓMO ERA LA VIDA EN EL FRENTE?
Era dura y sobre todo en la sierra, ya que hacía mucho frío y en las trincheras se pasaba mal. Pero también había momentos divertidos y solíamos hablar con los republicanos. Me acuerdo que un día empezaron a hablarse dos del mismo pueblo, uno que estaba con nosotros y el otro que estaba con ellos. Se saludaron el uno al otro. Otras veces mandábamos correos e intercambiábamos los periódicos para saber cómo iba la guerra. Existían también deserciones, y tanto de un lado como de otro se pasaban al enemigo. También recibimos la visita de Franco que estuvo con nosotros en la trinchera. Los generales no querían que fuera ya que era peligroso y él les contestó que si había soldados allí, él también iría. Era un hombre valiente, pero cuando le vi me pareció muy pequeño y menudo.
El final de la Guerra me pilla en la Rozas. De las Rozas bajamos a Madrid en tren y pasamos todo el día. Era una ciudad que había sufrido mucho y se notaba las secuelas de la guerra en los edificios y sobre todo en la penuria de alimentos. Hasta que se normalizó el abastecimiento la gente venía a por las sobras de la comida a los cuarteles. Lo primero que hicimos fue montar en el metro y pasear por el centro. El 24 de Junio de 1939 fiesta de San Juan, me licenciaron estando de servicio en Torrelaguna (Madrid). Cuando llegué al pueblo la gente me saludaba y se alegraban de mi vuelta, pero veía caras tristes y de dolor al ver a padres de familia que habían perdido a sus hijos. Ese momento fue muy duro para mí y también para ellos. Volví al pueblo 26 años y me hice cargo de la labranza con mi hermano, que volvió también del frente.

¿CÓMO CONOCES A TU MUJER?
Yo la conocía de siempre ya que éramos vecinos y además casi del mismo tiempo (yo soy 2 años mayor que ella). Comenzamos a hablar por la Fiesta del Henar y estuvimos de novios dos años. Nos casamos el 24 de Mayo de 1943. Nuestra boda tubo un comienzo duro para mi mujer y su familia. En un principio nos íbamos a casar el 18 de Mayo, pero antes de la boda murió el hermano de mi mujer, Valeriano y tuvimos que suspender la celebración hasta el 24. La boda fue un poco triste, mi mujer fue de negro e hicimos poca fiesta. Dimos la comida, pero no hubo baile.

¿TU FAMILIA?
Fruto de nuestro matrimonio tuvimos 4 hijos, pero el primero que se llamaba José Antonio murió de 6 meses, Gaudencio es Catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Complutense de Madrid, María Antonia es ama de casa y María del Rosario es profesora de Instituto. De todos ellos estamos muy orgullosos.

¿CÓMO HA EVOLUCIONADO LA AGRICULTURA?
Ha habido una gran evolución. Antes todo era a través de la fuerza humana y animal, había pocos medios y estos muy rudimentarios. Por ejemplo, a la hora de arar: comencé con el arado romano tirado por machos, luego la bertedera giratoria, el arado fijo que se llamaba parlí, el arado brabán que era giratorio para luego pasar de los machos al tractor. El primer tractor que vino al pueblo lo compramos mi hermano y yo y nos costó 40.000 pts con galera incluida y nos lo vendió los dueños de Valimón. Desde que vino el tractor, el trabajo mejoró, pero eran máquinas muy simples y con poco poder.



HAS TENIDO SIEMPRE OBREROS
Primero con mi padre y después con mi hermano y conmigo. Con los obreros nos hemos llevado como hermanos y nunca he tenido queja de ellos, ni ellos de mí. Cuando había que trabajar, todos me han respondido y yo he trabajado como uno más. Aquí tengo que mencionar a mi mujer que me ha ayudado mucho, tanto en el campo como sobre todo en la casa. Antes, cuando se tenía obreros había que darles el desayuno, comida y cena. La cocinera era mi mujer junto con mi cuñada (se iban alternando cada semana) y a través de un motril se les llevaba la comida a las tierras. También había que dar de comer a las arrancadoras que solo trabajaban hasta el mediodía. Algunas veces mi mujer ha tenido que hacer la comida para 14 personas. Sí quiero dar las gracias a través de esta entrevista a todas las personas que han trabajado para mí. A todas ellas agradezco su honradez y laboriosidad.

HAS SIDO UN HOMBRE RELIGIOSO
Desde muy pequeño mis padres me enseñaron a vivir la fe. Mi madre era una mujer muy religiosa y todavía conservo una imagen suya de San Antonio. Mi padre antes de darme la propina me preguntaba sí había estado en misa y qué había dicho el cura. También mi mujer es una mujer muy religiosa y todos los días va a la Iglesia. La fe la heredé de mis padres y he procurado mantenerla, al igual que he querido que mis hijos la mantuvieran.

¿CUÁNDO TE JUBILASTE?
Me jubilé en 1979 a la edad de 66 años después de haber estado como todos los de mí época desde muy niños en el campo y las tierras, pero aunque te jubilas del trabajo nunca pierdes el oficio de agricultor. Creo que es uno de los oficios que marcan a las personas hasta que mueren. Ahora cuando salgo de paseo voy a las tierras a ver como están y mato el tiempo entre el corral (haciendo pequeñas chapuzas) y el hogar del jubilado, allí veo como juegan a las cartas o me pongo a charlar con los de la panda.
Mis hijos quieren que vayamos a Valladolid, al menos durante el invierno, pero nosotros no queremos. Estamos acostumbrados a la vida del pueblo (conocemos a la gente, las calles, podemos pasear...etc). Los que hemos vivido toda la vida en un pueblo, cuando vamos a la capital, parece que estamos prisioneros.

TE HAN HECHO UN HOMENAJE LA ASOCIACION DE JUBILADOS
El día 25 de Octubre recibimos mi mujer y yo un homenaje por parte de la Asociación de Jubilados, por ser los socios más mayores. Fue un día muy feliz para nosotros ya que recibimos el cariño y la amistad de todos mis paisanos. Como recuerdo nos regalaron una placa. Mis hijos y nietos nos acompañaron durante la Eucaristía, en la entrega de la Placa y el refresco. Mi hijo Gaudencio, en nombre de toda mi familia, dio las gracias a todo el pueblo por este día. MUCHAS GRACIAS A TODOS.

¿QUÉ OPINAS DE TIEMPO?
Está muy bien. Lo que más me gusta son la entrevista, la Historia es Vida y la página de mi amigo Edicio.



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