Juanita Jimeno Sanz

ENTREVISTA


Juanita Jimeno Sanz
Me llamo Juanita Jimeno Sanz y nací el 9 de Enero de 1931, mis padres se llamaban Juan y Ciriaca. Tuvieron 17 hijos y vivientes somos 5: Delfina, Maruja, Lucita, Ciriaco y yo que soy la pequeña.

¿TUS PADRES?
Mi padre era natural de Quintanilla de Onésimo. Sus padres tenían confitería y fábrica de chocolate. Mi padre conoció a mi madre Ciriaca aquí en Cogeces, en una fiesta. Comenzó la relación hasta que se casaron y él se vino a vivir a Cogeces como confitero. Era el único confitero del pueblo. La primera casa que tuvieron es la que está enfrente del Bar Dos en Uno, después puso la confitería donde vive ahora Agustina y Evelio.

Martín Palomo ¿COMO ERA TU PADRE?
Era un hombre con muchas cualidades: como pastelero era estupendo y hacía todo tipo de dulces: marusos, pasteles, pastas, almendras garrapiñadas, turcos (mermelada, bizcocho con una capa de coco), tartas, caramelos comunes (eran caramelos sólo de azúcar, sin colorantes ni esencias), turrón, mazapanes, amarguillos. Llevaba el Banco Hispanoamericano como corresponsal. Además también trabajaba como ambulante y llevaba sus productos a Torrescárcela, Bahabón, Campaspero y Viloria. En todos los acontecimientos importantes estaba presente: bodas, fiestas, bautizos.
Como persona era agradable, caritativo y muy hospitalario con los forasteros. También tenía un gran sentido del humor y era un gran comediante. Tengo
muchas anécdotas de él. En la fiesta de Traspinedo un año se disfrazó de mendigo y fue casa por casa a pedir limosna y nadie se enteró de que era él. En Bahabón un año se hizo pasar por barbero y comenzó a afeitar a un hombre, cuando tenía la cara llena de jabón se marchó y le dejó al pobre con toda la cara manchada. También le solía gustar hacer bromas a los niños. Antes el viajero (coche de línea) paraba media hora en Santibañez, él bajaba y se hacía el sordo, preguntando a los niños qué pueblo era ese. Los niños comenzaban a gritarle el nombre y él les contestaba que no oía y que gritaran más fuerte y así hasta que se marchaba en el coche. Pero a la vez que era muy cómico, en casa era serio y le gustaba las cosas bien. Mi padre murió en 1967 con 81 años, no murió por enfermedad sino de viejo. Fue un gran hombre.
Mi madre era una buena mujer, una señora con mayúsculas. Era una mujer de casa que no se metía en nada. Lo que más me acuerdo es que era muy limpia y cosía muy bien. Ayudó mucho a mi padre.

EL OFICIO DE TU PADRE ¿ALGUNO LO HA SEGUIDO?
Mi hermano Ciriaco siguió los pasos de mi padre y tuvo confitería en Cogeces, en la casa donde vive Angelita la de Marcial. Con el tiempo mi hermano se marchó a Valladolid y allí puso una pastelería y ahora es mi sobrino Jesús el que tiene el negocio en la Avenida de Segovia. Un año ganó un premio por un pastel que se llamaba "Pastel Pombo", era una receta de mi padre. También todas las demás hijas hemos heredado de mi padre la repostería y todas hacemos algo, aunque sólo para casa. A mí me salen muy bien los buñuelos y las tartas.

¿TE ACUERDAS ALGO DE LA GUERRA?
Yo era pequeña pero me acuerdo de los italianos que estuvieron una temporada en el pueblo. Había un italiano que se llamaba Pomponio que tocaba la corneta y llamaba a sus compañeros a toque de corneta para las diferentes actividades que tenían a lo largo del día. También me acuerdo que hacían en grandes perolas los espaguetis. Lo peor eran las muertes, de aquí murieron 18 y todos muy jóvenes. Cuando traían el parte de bajas y decían el nombre de los fallecidos, era un drama en el pueblo. Las familias de los muertos tuvieron un gran dolor. Para un pueblo, escuchar las muertes de gente joven, fue un gran trauma que marcó mucho a los niños de mi generación.

¿TU INFANCIA Y JUVENTUD?
Cómo todos los niños de mi época fui poco a la escuela. Teníamos como maestras a Doña Adriana y Doña Gila. La verdad es que aprendimos muy poco porque teníamos que ayudar en casa y las clases eran muy numerosas. Lo que mejor se me daba eran las matemáticas. De mi juventud recuerdo el baile, la panda de amigas y sobre todo las fiestas.

TE CASAS
Comencé a tratar con mi marido en el baile y nos hicimos novios. Nos casamos el 15 de Octubre de 1953, el día de Santa Teresa. Mi marido se llamaba Martín Palomo. El padre de mi marido era herrero, pero cuando nos casamos él ya tenía el Bar, el actual Maryobeli.

¿COMO ERA EL BAR DE ENTONCES?
Era sólo planta baja, bar y cocina. De recién casada hacía pinchos para el bar, pero lo que más se vendía era los vasos de vino que costaba un real, coñac a peseta y copas de aguardiente a 30 céntimos. En aquella época en el bar había pocas comodidades, el café se hacía a puchero, todo se lavaba a mano y para limpiar el suelo del bar en época de lluvia había que hacerlo con escoba y vinadera. En el pueblo estaban en aquella época el Bar de la Abuela , el café del señor Borreguillo y nuestro bar.
También tuvimos una fábrica de gaseosas en la parte trasera del Bar. Yo solía salir a la calle a venderlas. Con el tiempo lo dejé ya que era mucho trabajo. Mi marido además del bar compró un camión y se dedicaba a llevar yeso de la yesera de Máximo a Valladolid. Más tarde tuvo un accidente con el camión y tuvo que dejarlo.

¿CÓMO EMPIEZAS A DAR COMIDAS?
Era una forma de ganar un poco más de dinero y a mí siempre se me dio muy bien la cocina. Los forasteros se acercaban al Bar preguntando dónde se podía comer y yo les decía que aquí, y con un plato de sopa de cocido y unas chuletillas de lechazo les daba de comer. Más tarde comencé dando de comer a los maestros y a los empleados de las Cajas de Ahorros y enseguida me hice una clientela en comidas. Mi especialidad era la Paella y el lechazo.

¿LAS BODAS?
Comencé a dar bodas arrendando el local y ellos me traían la comida. Yo la preparaba y la servía. La primera boda que hice fue la de Angel Cadenas, pero la primera por mi cuenta (poniendo yo todo) fue la de Elisa Velasco y Ramón. Me acuerdo que el menú fue: paella, merluza a la Romana, lechazo y la tarta que la hizo mi hermano.

¿QUÉ EPOCAS SON LAS MEJORES PARA EL BAR?
Navidad, Pascua y las Fiestas Patronales. En fiestas el trabajo es en tromba, se abría a las 9 de la mañana y se cerraba a las 6 de la madrugada. Pero después había que limpiar, colocar, reponer bebidas y tener a punto todo para abrir. Cuando veías que la gente se ponía un poco pesada y podía haber jaleo, empezabas a cerrar. Algún año además del trabajo que he dicho, daba de comer a los músicos e incluso llegué a dar el refresco de los mayordomos.

¿EL PUB?
El Pub lo mandamos hacer hace 18 años con la idea de que las chicas pudieran tener algo. Lo hicieron Julito y Jesús y lo abrimos en Febrero. Al principio solo lo habríamos por las tardes y comenzó siendo el bar de la gente joven.

¿CÓMO ERA MARTIN, TU MARIDO?
Era un hombre muy conocido, simpático y muy atento. Era muy sociable para hablar, pero distraído a la hora de cobrar. Invitaba a mucha gente y fue uno de los bares más concurridos del pueblo. Fruto de nuestro matrimonio tuvimos tres

hijas: Mari Carmen, Conchi y Monse.

¿CÓMO MUERE MARTIN?
Murió el 11 de Julio de 1983. Se puso malo a la hora del café y se lo llevó Fili, el marido de Rosario a Valladolid. Cuando llegaron le había dado un infarto, y luego le volvió a repetir y murió en el Hospital Clínico. Fue muy duro, lo bajamos a las 4 de la tarde y a las 6 había muerto. Los primeros días no lo podía creer, en pocas horas mi marido había muerto y yo tenía que llevar los dos bares y atender a mi familia. El día del entierro vino mucha gente, muchos forasteros. Los días posteriores a su muerte me llegaron muchas cartas de pésame. Con el tiempo se supera todo, pero aquella época fue muy dura para mí.

Bar Palomo, mujer y marido, propietarios; actualmente Bar Maryobeli
¿CUÁNDO DEJAS DE TRABAJAR EN EL BAR?
Lo dejé al conocer a Ventura, pero antes ya había pensado en dejarlo, estaba ya muy cansada. Un día entraron en el Bar Ventura y Angel (un amigo suyo de Santibañez). Venían a dar una vuelta por el pueblo. Angel me presentó a Ventura y me dijo que era sacerdote. Yo enseguida le relacioné con Pilar, y Ventura me comenta que Pilar ha tenido que ingresar en una residencia de ancianos por enfermedad. Me comentó que estaba buscando una persona que le atendiera y que fuera conocida. Yo en broma le dije que estaba dispuesta a atenderle. Entonces Ventura lo comentó con Pilar y me llamó para saber si iba en serio lo que le dije en el Bar. Antes de contestar sí o no, lo consulté con mi familia y con gente cercana. Todos me animaron y entonces le dije que sí.

¿CUÁNTO TIEMPO LLEVAS CON VENTURA?
Hace ya 8 años, para el 4 de Noviembre. Este tiempo ha estado marcado por la enfermedad de Ventura. Comenzó perdiendo vista rápidamente y luego se complicó con fuertes depresiones, no obstante el tiempo que llevo con él lo valoro como positivo, se ha portado muy bien conmigo.

¿LA ENFERMEDAD DE VENTURA?
Con la enfermedad nos ha tocado viajar mucho: a Barcelona para consulta con Barraquer, a Madrid. Pero la principal medicina que he tenido que darle ha sido la comprensión, la paciencia y hacerle la vida agradable para que no se hundiera. Cuando una persona está enferma y sobre todo con depresiones, saber comprenderle es la mejor medicina. Pero también es verdad que nos ha ayudado mucho la ONCE, Organización Nacional de Ciegos. Allí hacen una gran labor con las personas que tienen problemas de visión. Les enseñan a leer, a andar, les dan charlas, reuniones, vacaciones. También tengo que destacar al Padre Rey, un sacerdote ciego que ha apoyado mucho a Ventura. Perdió la vista cuando era joven y en la actualidad se dedica a dar charlas y a apoyar a todas las personas que padecen esta enfermedad.

¿CÓMO ES LA VIDA CON UN SACERDOTE?
Es una vida sencilla ya que Ventura está jubilado por enfermedad. Por las mañanas tiene un tiempo para rezar y luego le acompaño al Santuario para celebrar la Eucaristía. Por la tarde rezamos el Rosario y luego asistimos a charlas en el Centro de Espiritualidad Diocesano. Con Ventura conozco a muchos sacerdotes de Valladolid y todos son muy simpáticos y atentos con él y conmigo. Cuando estamos en Santibañez yo le acompaño cuando celebra la Eucaristía: leo las lecturas, le ayudo a preparar el cáliz y la patena y limpio y arreglo la Iglesia. En Cogeces es diferente ya que Ventura concelebra con Don Juan, reza el rosario e incluso cuando Don Juan marchaba de vacaciones Ventura celebraba la Eucaristía ya que se la sabe de memoria . Sí tengo que decir que Ventura cuando está en Cogeces se encuentra muy bien, la gente es muy cariñosa con él y le quieren. Desde aquí les agradezco a todos su cariño por Ventura. ¿CÓMO VES A LOS SACERDOTES?
Son hombres sencillos y buenos que se preocupan por la gente. Los sacerdotes jóvenes se han adaptado mejor a los tiempos y son más cercanos a la vida de la gente. Los sacerdotes de antes vivían más alejados de la gente. Creo que los sacerdotes son muy necesarios y los seglares tendríamos que ayudarles más en su labor.

¿QUÉ OPINAS DE TIEMPO?
Me gusta mucho y me entero de las cosas que pasan en mi pueblo. Lo que más me gusta es la entrevista y las noticias.

Juan Medina Gozalo

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