Entrevista a Jesús Alonso Velasco

ENTREVISTA:


Jesús Alonso Velasco
Me llamo Jesús Alonso Velasco y nací el 25 de Diciembre de 1923. Mis padres se llamaban Prasedes Alonso y Dolores Velasco. Tuvieron 11 hijos, de los cuales 9 pasaron la niñez. De todos ellos, en el pueblo solo estarnos dos, Mariano y yo, Fidela falleció. Aurora es religiosa Reparadora y actualmente está en Valencia. Nieves en Valladolid, Fermín, Teodora, Celestina y Angeles, en Santander.

¿Cómo fue tu niñez?
Mi familia fue muy humilde y numerosa y esto suponía muchas dificultades y trabajo, por eso desde niño me toco trabajar. Fui a la escuela de los 6 a los 12 años. Mis profesores fueron Don Marcelino y D. Salvador. Las clases eran muy numerosas y se aprendían las cuatro reglas. Lo que sí me acuerdo es que los Sábados, los chicos teníamos que limpiar las escuelas por turnos. Ibamos a por agua a Fuentelapeña y teníamos que barrer, fregar y limpiar el polvo bajo la supervisión del maestro. En mi época no había estufas en la escuela y pasarnos mucho frío.

¿La Guerra Civil?
La guerra me pilló con 13 años. Me acuerdo de los jóvenes que iban al frente, y de las radios que nos iban dando las noticias sobre el resultado de la contienda. Había radio en las casas de José Monago, Abraham y la Señora Sinda. El pueblo se vació de jóvenes y las mujeres tuvieron que trabajar muy duro.

¿Qué es lo que más recuerdas de tus padres?
Un gran agradecimiento. Ellos me dieron la vida y también un buen ejemplo para ser buena persona. El primero en morir fue mi padre y la última mi madre, el 19 de Julio de 1993, tenía 92 años. Mi padre era obrero agrícola, ya que tenía pocas tierras y mucha familia. Mi madre tuvo que estar trabajando en la casa para sacar adelante a toda la familia.

¿Cómo era la vida de una familia numerosa?
Nunca tuvimos caprichos, pero no pasarnos hambre. La casa se quedaba pequeña con todos los que éramos y esto hacía que tuviéramos que compartir las habitaciones. Los chicos en una, y las chicas en otra. La vida estaba marcada por el trabajo y el único momento libre era por las noches cuando charlábamos o jugábamos a las cartas.

¿Cómo fue tu juventud?
Muy sencilla. Lo primero era el trabajo, y cuando tenía tiempo libre, salía los Domingos por la noche al baile en el Salón del Señor Gabriel. Tuve muchos amigos y amigas, pero nunca novia. La verdad es que aunque tenía facilidad para hacer amigas, como era tímido y retraído, nunca tuve valor para expresar mis sentimientos a una mujer. Quizás por eso me quede soltero, aunque no me pesa.

¿Cuándo empiezas a trabajar como pastor?
El 6 de Marzo, con la edad de 14 años. Fui a cuidar corderos con el padre de Julio Vallejo al caserío que tenía en Cabezaespeso. Iba y venía todos los días andando. Mi trabajo consistía en moler los hieros y ponerlos en los comederos y estar al cuidado de los corderos. El sueldo era de 6 reales al día. Luego pasé a ser pastor de Alfonso García, en la Rentas. Llevaba 80 cabras y vivía allí. Tenía derecho a comida y alojamiento. Todos los días íbamos desde las Rentas hasta Montecillo, allí ordeñábamos las cabras y teníamos que bajar la leche con unas alforjas a las espaldas. La mujer de Alfonso, Segunda, llevaba la leche a vender a Sardón en un caballo. Antes se consumía mucha leche de cabra.
Después de estar con Alfonso, pase a ser pastor de ovejas con Teotista Villar. Me quedé como pastor porque, aunque el trabajo era duro y el sueldo era poco, tenías la ventaja de tener un sueldo fijo todos los meses.

¿Qué trabajo dan las ovejas?
Es un trabajo diario y constante. Lo primero es su cuidado y vigilancia: soltar todos los días para que coman. Si no se puede soltar, prepararlas el alimento. En aquella época no se las daba pienso, comían paja con hieros y algarrobas. Estar al cuidado de que no estuvieran enfermas. Entre las enfermedades más comunes están la gripe o galaxia (se quedaban cojas y ciegas), la mamitis (inflamación de la ubre). Se curaba untando las ubres de las ovejas enfermas con la manteca de la misma leche. Antes no había inyecciones para las enfermedades. El esquileo: para esta labor se contrataba a los esquiladores. En el pueblo había dos cuadrillas, la de Paco Martín y la de Glodobaldo Martín. Se comenzaba a últimos de Mayo y se terminaba por San Pedro. El esquileo se hacia con tijeras y se ataba las pastas del animal para que se estuviera quieto. Con la lana se hacían bellones y se metían en sacos para luego venderlos a los laneros. El ordeño: todos los días, dos veces y cada vez, dos manos. Para ordeñar había que tener cuidado para no hacer daño al animal y tener destreza con los dedos. Si no se ordeña a la oveja, ésta se queda machorra, quiere decir que ya no vuelve a dar leche. A la oveja en el ordeño hay que apurarla bien, en cambio a la cabra siempre hay que dejarla algo de leche. También había que cuidar a las ovejas cuando iban a parir. Cuando el parto venía mal, había que meterlas la mano para sacarlas la cría, sino se hacía eso, la oveja y la cría podían morir. Cuando el parto era bueno, la cría asomaba la cabeza y las manos primero. A los lechazos había que cuidarlos, en especial que tuvieran buena cama.

imagen original del periódico

¿Cómo era el traje de pastor antiguamente?
El calzado era unas albarcas, especie de botas de goma que se hacían con las ruedas de los coches. Los piales, que eran trapos de lona enrollados alrededor del pie que hacían las veces de calcetín. Los leguis, que eran unos protectores que iban del tobillo hasta la rodilla. La baqueta, un pantalón de cuero abierto por detrás. La zamarra o abrigo, la boina, el moral o bolso para llevar la comida y la cachaba, que generalmente era de olmo.

¿Los perros?
Son una ayuda indispensable para el pastor. A los perros había que enseñarles. La primera lección era seguir el canto, luego que aprendieran a morder a las ovejas donde no las hicieran daño (las costillas y en los muslos), que dirigieran el rebaño por las orillas y que entendieran los silbidos y los gestos del pastor. Para el trabajo con un rebaño son necesarios al menos dos perros. A los perros hay que castigarles cuando hacen algo mal, pero el castigo debe ser en el momento: pegarles o reñirles. La mejor comida es el pan.

¿Cuándo te estableces como pastor propio?
Fue cuando se casó mi hermano Mariano. Decidimos tener atajo propio y llevar tierras en renta. Compaginamos agricultura y ganadería, unas veces salía mi hermano con el ganado y otras veces yo. Tengo que decir, que lo ideal para que un agricultor marche bien, es compaginar agricultura y ganadería, como hacen en otros pueblos.

¿Cómo fue para meterte en la Cámara Agraria?
Fue en la época en la que Esteban Villar fue presidente de la Cámara Agraria, yo formé parte de su candidatura representando a la ganadería. Entré a formar parte de la Comisión Mixta de agricultores y ganaderos, que tenía la función de cobrar los pastos y rastrojeras.

¿Cuánto se cobra y que derechos tienen los Pastores?
No hay precio fijo, el precio viene de Valladolid, desde la Consejería de Agricultura. Vienen tres precios y nosotros siempre cobrábamos el intermedio. Los ganaderos pagan al año en dos plazos semestrales por cabeza de ganado. Tienen derecho a entrar en las tierras que no estén declaradas de regadío, ni sean pinares ni cercados. Pueden entrar siempre que la tierra no esté sembrada. El dinero que se recauda va a la Comisión Mixta, que da el 25% a la Consejería de Agricultura y el resto se emplea para beneficio del pueblo y de los agricultores. El año pasado se recaudaron aproximadamente unas 900.000 pts.

Has tendido mucha relación con la Parroquia
Siempre he sido un hombre de fe, pero lo que más me influyó para comenzar a trabajar en la parroquia, fueron unos ejercicios espirituales en Cristo Rey con el Padre Ignacio Goicoechea. Del pueblo fuimos un buen grupo y les hicimos en la Semana de Ferias de Valladolid, de Lunes a Sábado. Los ejercicios para un creyente siempre vienen bien. Eran charlas, meditaciones y un tiempo para la oración. Me gustó el primer año y repetí varios años.

¿Con el Padre Muñana tuviste buena amistad?
Yo iba todos los años y siempre llevaba a un grupo de jóvenes. El padre Muñana era el director de la casa de Ejercicios de Valladolid y con el roce nos hicimos grandes amigos. Era un señor muy inteligente y con grandes cualidades humanas y cristianas. Dejó mucha huella en mí vida por su ejemplo y sencillez. Muchas de las cosas que le escuché, todavía las recuerdo,

¿Y tu relación con los seminaristas del pueblo?
De los ejercicios vino el unirme a los seminaristas del pueblo. En aquella época estaba Don Jesús como cura y había muchos seminaristas: dos sobrinos de don Jesús: Angel y Jesús; Carlos el hijo de Rumualdo, Carlos el hijo de Dominga y Felix Angel. Estos estaban en Valladolid, menos Carlos que estaba en el seminario de Madrid. Luego estaban Fernando, el hermano de Beatriz, Marcos Arranz e Ignacio Arribas, que estaban en el Seminario de Misiones de Burgos. Yo les acompañaba en su tiempo libre y era para ellos como un padre. Ibamos a pescar a Fuentecilla, Valdelasno y La Solana. Pescábamos cangrejos y los cocíamos en una lata de escabeche. De todos ellos el único que es cura es Felix Angel, aunque los demás son muy buenas personas. Fernando, el hermano de Beatriz, tuvo que dejar el Seminario de Burgos por estar enfermo del corazón y murió al año siguiente.

Has ayudado siempre a los curas
Con Don Jesús fue con el primero con el que tuve relación mas estrecha. Era el bibliotecario de Acción Católica que estaba en la capilla pequeña y la gente venía a por los libros para leerlos en su casa. Era un hombre muy recto, Con Don Gabriel la relación fue muy buena. Obra suya fue el Centro Parroquial, que durante muchos años fue un lugar de reunión para niños, jóvenes y mayores. Yo fui presidente del Centro durante un año y hubo muchos socios. Era un hombre muy bondadoso y desprendido. Yo era su chofer para llevarle a Campaspero, o sí tenía que ir a cualquier reunión o asunto. Con Don Alfonso me relacione, pero no tuve la misma confianza que con Don Gabriel. Destaco mucho su trabajo, sobre todo al comienzo, con la obra de la Iglesia. Don Jesús era un hombre muy activo y muy buen cocinero. Era un hombre que si tenía que partir leña o cavar, no hacía pereza. En dos años que estuvo en el pueblo, se conocía todo el término. Don Juan es una persona sencilla que se da a todo el mundo. Jesús me dijo, cuando me presentó a Don Juan "espero que lo mismo que me has ayudado a mí, le ayudes a él ". Desde ese momento he procurado ayudarle en todo lo que he podido. Con él tengo confianza y me une una gran amistad.

También ayudas al sacerdote en misa
Me di cuenta que entre semana el sacerdote estaba solo y se lo comenté. Me dijo que sí y desde entonces siempre que puedo ayudo como monaguillo. También leo el evangelio cuando Juan marcha de vacaciones y se queda Ventura en el pueblo. Como no puede leer, yo le hago ese servicio y todo lo que me manda.

¿Idea tuya fue la creación del Hogar del Jubilado?
La idea surgió al ver que en pueblos más pequeños tenían su hogar y en Cogeces no había nada. Esto lo hablé con varias personas inquietas en el pueblo y a través de la primera junta, hicimos realidad el Centro de Jubilados y Pensionistas. Yo fui su presidente desde el 94 hasta el 96. De esta obra estoy muy orgulloso, a la vez que agradezco a todos los que formaron parte de la junta, su trabajo y gran colaboración. De ellos es todo el mérito.

¿Cómo ves el Hogar en estos momentos?
Creo que va por buen camino, aunque todos debemos colaborar para que siga adelante. Lo que sí quiero recalcar es que el hogar debe ser algo más que un sitio donde jugar a las cartas. Tiene que ser un centro de actividades tanto culturales como recreativas, un lugar vivo.

¿Cómo se vive siendo soltero y mayor?
Para ocuparme de la casa no tengo problemas: me hago la comida, lavo la ropa, la plancho, recojo la casa. Sí tengo algo complicado, acudo a mi sobrina Rosi. Yo no me siento solo, porque hay muchas maneras de entretenerse: leer, ver la televisión, acudir al hogar, hablar con la gente. Lo importante es ocupar el tiempo y sobre todo no buscar llenar la soledad con la bebida u otras cosas perjudiciales.

¿Qué opinas de las Residencias de Ancianos?
Es una buena cosa, sobre todo para los que no tenemos familia y con el tiempo ya no puedes estar solo. Es muy grande, que cuando no te puedes valer, encuentres un lugar donde poder pasar el tiempo que te quede de vida, cuidado y acompañado. Yo estoy concienciado de que dentro de poco tendré que ir a una, y no lo veo mal.

¿Cómo ves la vida de los mayores?
Creo que en nuestra sociedad tienen mayores atenciones que antes: en la medicina, residencias, poder salir de vacaciones, calidad de vida. Pero veo que se ha perdido mucho cariño en las familias hacia las personas mayores. Lo que hemos ganado en la cuestión material, lo hemos perdido en la humana.

¿Qué opinas de TIEMPO?
Es una actividad cultural de nuestro pueblo y en ella podemos colaborar dando nuestra opinión. Creo que no se debería perder. Animo a todos a que sigan adelante.


Juan Medina Gozalo

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