Editorial periódico nº 108

EDITORIAL



        Quisiera comenzar este editorial deseando a todos los lectores de la Revista Tiempo un feliz verano. Las vacaciones y los meses de calor, seguramente han llegado a vuestros lugares de residencia o a los lugares que habéis escogido para disfrutar un merecido descanso. Espero que estos días sean muy felices para todos vosotros y disfrutéis de vuestras familias y amigos, en estos meses donde el trabajo no marca vuestro tiempo y donde podéis aprovechar para estrechar más los lazos humanos.
        Aunque con retraso, en este editorial quisiera proponeros un texto que leí durante las novenas de San Antonio y que me sirvió para comprender toda la vida del Santo. Sin este texto quizás no llegaríamos a valorar todo el trabajo que San Antonio realizó durante toda su vida y nos quedaríamos en las anécdotas que hemos escuchado repetidamente sobre él. La valía cristiana y humana de este hombre de fe, se ve reflejada en esta bella reflexión, que quiere ser el resumen de una vida entregada a los demás. Él tomó como base para su reflexión el texto evangélico de Lucas 5,5-7. Dicho texto es el siguiente:
        " Maestro, hemos pasado toda la noche faenando sin pescar nada, pero puesto que Tú lo dices, echaré las redes.
Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían, hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto que casi de hundían".

        San Antonio, después de leer este texto, realizó esta reflexión que la tituló, "En tu palabra echaré las redes". Y dice así:

En tu palabra, no en la mía echaré las redes.
Mientras las eché en mi palabra, no pesqué nada.
¡Lastima!.
Cuantas veces las eché en mi palabra,
me lo atribuí a mi mismo y no a Ti;
me prediqué a mi mismo, no a Ti;
prediqué mis palabras, no las tuyas.
por eso no pesqué nada; y si algo atrapé
no fueron peces, sino ranas locuaces que me alabasen,
lo cual es nada.
Pero en Tu palabra echaré la red.
Echa la red en la palabra de Jesucristo,
quien nada se atribuye a si mismo,
sino todo a Él.
Quien vive en conformidad con lo que predica;
si así lo hiciere, la captura de peces
será copiosa.

        Quizás estas palabras nos ayuden a todos nosotros en nuestra vida. Quien quiera guardar su vida la perderá, pero quién pierda su vida por los demás, la ganará. Aquel que solo busca su interés, que solo se predica a sí mismo, no es nada. Pero quién tenga un corazón grande y generoso, podrá descubrir la verdadera felicidad, el tesoro escondido que cada uno de nosotros llevamos en nuestro interior. San Antonio lo descubrió y nos lo ofrece en esta reflexión. Él echó las redes en la Palabra de Jesucristo.



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