Descendimiento de la cruz

Descendimiento de la cruz





El descendimiento de la cruz
Jamás escultor ninguno ha conseguido de modo tan implacable y tierno a la vez, el fárrago y la inercia del cuerpo de Cristo, al ser éste bajado de la Cruz en la noche de la crucifixión. La tención de la agonía ha cedido paso a la palidez de la muerte. Todo se ha consumado. Muy lejos, casi olvidada, queda la esperanza de la resurrección.

"Llegada la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, de nombre José, discípulo de Jesús,. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Piloato entonces ordenó que le fuese entregado. Él, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en su propio sepulcro, del todo nuevo, que había sudo excavado en la peña, y corriendo una piedra grande de la puerta del sepulcro, se fue. Estaba allí María Magdalena y la otra María sentadas frente al sepulcro."


Altar mayor