Comunicación del misterio....

Comunicación del misterio de la maternidad de María e Isabel





"En esos días, María marchó presurosa alas tierras altas, a un pueblo de Judá. entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y ocurrió que cuando Isabel oyó el saludo de María, saltó el niño de su vientre, y se llenó Isabel del Espíritu Santo."

Virgen peregrina, Virgen que recorre con premura los caminos hacia tierras altas, que derrama alegría a su paso, que saluda y sonríe a todo el mundo, que canta el gozo de su corazón. Dios está en su seno, y el resplandor de la divinidad empequeñecida por amor aflora en el rostro de María.

Alguien dijo que en esta ocasión María se acostumbró a viajar, a llevar la alegría por los senderos del tiempo. en la historia de la iglesia, su peregrinar a llenado de luz muchos momentos difíciles y trascendentales, matizando de delicadeza la viril reciedumbre de la fe. Es un hecho que, en Oriente y Occidente, María ha sido siempre el camino para llegar a la fe en Cristo, para llegar a la plenitud del Espíritu. Testigos de ello son las innumerables ermitas edificadas en nuestras montañas, - como si las tierras altas ejercieran una singular atracción-, las catedrales, los lugares a ellos dedicados, sus nombres, sus imágenes. Nuestras campanas llevan siglos repicando el "Magnificat", lanzando al aire las notas de su canto.


Ese es el mensaje y el cántico de María. Y por su presencia en la Iglesia es un luminoso comienzo de la fe. "¡Bienaventurada tu que creíste!", le dirá Isabel: es la misma oración que aprendimos y que repetirán todas las generaciones.


Altar mayor