Anunciación a María

Anunciación a María





Anunciación En la escena de la anunciación se condensa todo el sentido del Evangelio, a la vez que culmina en ella la expectación mesiánica. latente desde las primeras páginas del Antiguo Testamento. El relato de San Lucas, con palabras llenas de sencillez que conservan la frescura de sus fuentes arameas, subraya dos aspectos: la plenitud de gracia que supone para toda la humanidad el advenimiento de Cristo y la función singularísima de María, la "llena de gracia", sobre quien derramará todo el poder y santidad de su espíritu.

En el principio delos tiempos "el Espíritu de Dios se cernia sobre las aguas", cuando todo era informe y vacío, cuando ninguna vida palpitaba en los abismos. Y fue ese espíritu, el Amor uno y trino que es la vida y la esencia de Dios, el que hizo surgir todas las cosas de la nada, no como algo ya pleno y concluido, sino como una obra viva destinada a alcanzar su plenitud en Cristo.

Y el Espíritu de Dios, que alentó en la fe de los patriarcas y habló por boca de los profetas, que guió los pasos de Israel en una historia de alianza y de salvación, viene ahora sobre María para cubrirla con su sombra y santificar en el fruto de su vientre a todo lo creado. Es el Evangelio, es la buena nueva, es la alegria desbordante que anuncia el ángel: "¡Alégrate, la llena de gracia!"

Pero la obra de Dios no queda cerrada con la encarnación de Dios: María es figura de la iglesia, y através de ella, a través de su fe y de su aceptación del mensaje divino, la humanidad y el mundo entero, se cristifican. La maternidad que el ángel anuncia a María, la fecundidad que le promete en nombre de Dios, se extiende y llega a toda criatura: madre de Dios, madre de la Iglesia, madre de todos los hombres; de toda alegría, dee toda belleza, de todo amor.


Altar mayor                                              La anunciación a María por el retablo de Ntra. Sra. del Rosario